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miércoles, agosto 07, 2013

Millones de abejas muertas en Quillón y Liucura Alto




 Catástrofe ambiental en la Región del BioBio

Por Lucía Sepúlveda Ruiz



Millones de abejas muertas en Quillón y Liucura Alto
-          Catástrofe ambiental en la Región del BioBio

Por Lucía Sepúlveda Ruiz

Desde mayo, cuando se les murieron millones de abejas, los apicultores de Quillón y Liucura Alto, ubicados cerca del río Itata en la Región del BioBio,  buscan soluciones para continuar con su quehacer. Pero SAG, entidad estatal encabezada por Anibal Ariztia a nivel nacional, no responde a la emergencia que se extiende también a otras comunas de esa región. Algunos productores apícolas perdieron todas sus abejas, y otros,  que quedaron sin cajones,  sólo contemplan las flamantes centrífugas para la extracción de miel compradas por ellos mismos o en algunos casos, con apoyo de INDAP. No se está evaluando hasta ahora la influencia de la desaparición de estos millones de abejas en la polinización requerida para los cultivos frutales en esa región. Hasta el año pasado, la versión oficial de SAG era que en Chile no había incidentes que mostraran que en el país también se vivía el síndrome del colapso global de las abejas. Mientras la política del gobierno de Sebastián Piñera sigue con el slogan de “Chile Potencia Alimentaria”, la realidad muestra lo contrario, con alimentos contaminados, altos precios de frutas y verduras para chilenos y chilenas, y amenazas a la semilla campesina, cuya anunciada privatización oscurece aun más este crítico panorama.

Como se demuestra en este grave incidente, la pequeña agricultura campesina sólo cosecha las externalidades negativas del modelo de exportación agroindustrial,  intensivo en uso de agroquímicos.  En cambio, las transnacionales como Monsanto, Pioneer y Bayer, productoras de semillas híbridas  y transgénicas, pero también de agrotóxicos, redoblan su lobby para lograr nuevos privilegios a través del proyecto de Ley de Obtentores Vegetales en trámite en el Congreso que entrega inéditas garantías para su negocio, incluyendo la prohibición del intercambio y guarda de semillas y el derecho de los dueños de las patentes de semillas, a llevar a juicio a los productores que usen sus semillas, acusándolos de “piratería”.
Posibles causas
Los apicultores relacionan la mortandad de estos millones de abejas con la aplicación de insecticidas tóxicos  recientemente prohibidos en Europa, que continúan siendo legales en Chile: Poncho (nombre comercial del principio activo clotianidina),  Gaucho (Imidacloprid) producidos por Bayer y Syngenta, y otros agrotóxicos utilizados en cultivos de uvas y cerezos. Otra causa de la mortandad, según los apicultores, son las fumigaciones con agrotóxicos realizadas en las plantaciones forestales del sector, un 80% de las cuales son de CELCO y las restantes, del senador Hosain  Sabat. Una tercera causa mencionada es que alimentos como la fructosa y las pastillas vitaminizadoras, suministrados a las abejas y recomendados oficialmente,  están hechos con maíz transgénico que envenena a las abejas.
Transgénicos en el BioBio
 Por desconocimiento, los apicultores no incluyen el tema de los cultivos transgénicos, pero en la región del BioBio, en Yungay, Los Angeles y otras comunas,  en la temporada 2012-2013 se cultivaron 3.019,23 hectáreas de transgénicos experimentales y/o certificados para exportación. De ellos 2.222 hectáreas son de raps transgénico certificado, 431  son de maíz transgénico y también hay 125 hectáreas de soya transgénica (Certificación de semillas 2012-2013, www.sag.cl). Según los científicos que investigan el tema, las abejas tienen una “atracción fatal” que las lleva a recorrer distancias mayores a las habituales para lograr llegar a las flores del maíz en busca del polen, en este caso transgénico. La región del BioBio ocupa el tercer lugar en producción de semillas transgénicas de exportación, siendo las regiones del Maule y O’Higgins las que están en el primer y segundo lugar de ese ranking asociado a un altísimo uso de agroquímicos como el glifosato (Roundup) y otros  plaguicidas
María Elena Rozas, coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile, comentó al respecto: “El Servicio Agrícola y Ganadero debería disponer la prohibición y/o  suspensión inmediata del uso de imidacloprid, clotianidina, thiametoxam y fipronil, responsables de la mortandad de gran cantidad de familias de abejas, insectos polinizadores y aves, ya prohibidos en Europa. La inacción en esta materia continuará poniendo en grave peligro a estos insectos benéficos, y a la biodiversidad. La autoridad tiene facultades  para aplicar el principio de precaución, y emular lo obrado en abril de este año por la autoridad sanitaria europea EFSA  en ese sentido. Entre las razones que fundamentan la prohibición europea están los riesgos planteados por estos plaguicidas presentes en el polen y néctar de cultivos atractivos para las abejas”.

Pérdidas millonarias
Cerca de mil cajones de abejas –que en la época posterior a la cosecha albergan aproximadamente cien mil individuos por cajón- se malograron a partir de la primera semana de mayo de 2013, según Juan Carlos Abarzúa, uno de los apicultores afectados, actual presidente del Comité Apícola de Quillón. Un cajón de abejas  tiene un valor que oscila entre 55 y 60 mil pesos, por lo que las pérdidas directas llegan a los sesenta millones de pesos, sin contar las pérdidas futuras (lucro cesante) por la baja en su producción de miel. En la época de producción nacen muchas crías y la población total por cajón debería llegar a bordear las 180 a 200 mil abejas.

Ante el desastre ecológico, los apicultores dieron aviso a los cuatro funcionarios encargados de los Prodesal locales, dependientes entre otras, de las municipalidades de Quillón y Bulnes. El SAG en su informe sostiene que la mortandad es causada por la varroa,  un acaro. Juan Carlos Abarzúa, de la localidad de Santa Clara en Liucura Alto, refuta: “No se han tomado muestras que permitan asegurar eso. Nosotros tenemos los tratamientos adecuados y autorizados por ellos mismos. Aquí no se quiere reconocer que las grandes forestales fumigan a destajo sin prevenir ni tampoco avisar. También se sabe de una mosca que se introdujo para que se comiera la polilla del pino. Pero nosotros nos preguntamos: esa mosca tiene que mutar y ¿qué va a comer? Se suponía que esta mosca moría en invierno! Al mismo tiempo, se están muriendo los conejos silvestres; la gente del campo cree que mueren por inanición después que esta mosca les pica los ojos y quedan ciegos, chocando con los árboles. Para el SAG, los conejos mueren por una fiebre”, continúa incrédulo Juan Carlos Abarzúa.

Inacción del SAG
En la reunión con los funcionarios del sector agrícola los apicultores manifestaron su preocupación por uso de neonicotinoides en las uvas para atacar dos insectos,  el trips de California y el chanchito blanco, y por el uso de carbaril en cerezos. Se quejaron de falta de control por parte del SAG.  A esa convocatoria, INDAP llegó acompañado de la consultora BIOMIEL, representada por Marcelo Rodríguez, cuyo planteamiento fue considerado distractivo por los afectados. Los consultores sólo se refirieron a la responsabilidad de los apicultores en el cuidado de las abejas, incorporando la figura del “apicultor ausente”  y atribuyendo los millones de abejas muertas a falta de atención.

Los daños no fueron parejos. “Muchos quedamos con cero cajón, yo tenía 25 cajones y tuve pérdida total. Justo este año había hecho una importante inversión: una centrífuga para la extracción de miel. Otro apicultor también lo hizo, pero con fondos de Indap adquirió una centrifuga de un valor superior a los 2.5 millones de pesos”, explica Juan Carlos Abarzúa, agregando que la apicultura  requiere mucha atención puesto que la inversión para salir adelante es muy alta.

Continúa Abarzúa: “El 5 de julio se realizó una reunión de los apicultores afectados con personeros de Indap, y el señor Pedro Burgos, funcionario de SAG de la ciudad de Bulnes, y funcionarios municipales con los respectivos encargados de los Prodesal. Les preguntamos por el análisis sanitario que ellos hacían y no tuvieron respuesta. Tampoco explicaron porqué SAG continúa autorizando el uso de insecticidas que son dañinos para las abejas, ya que estamos informados que la clotianidina y el tiametoxan son neonicotinoides que causan la muerte de abejas y fueron prohibidos en otros países por eso, pero ellos no nos dieron respuestas a nuestra inquietud.”

De la reunión sostenida en julio no emanaron propuestas de solución, y un mes después los apicultores afectados sólo recibieron una citación para formar un Comité Apícola, cuyas características no conocen.  Juan Carlos Abarzúa también criticó el rol de la consultora BioMiel y agregó: “Duele la indolencia por parte de las autoridades con respecto a la sustentabilidad en nuestro país y el planeta. Sin abejas no hay futuro. Nosotros no pedimos reposición de las abejas, sino claridad sobre qué está pasando para que se adopten las medidas pertinentes. No se tomaron muestras sanitarias para dar una respuesta técnica o científica”.
Los últimos incidentes de muerte de abejas a nivel global ocurrieron a comienzos de julio de este año en Elmwood, en la provincia canadiense de Ontario, donde se hallaron 37 millones de abejas muertas. A su vez, la Asociación de Apicultores Británicos dijo en un reciente informe que el último año registró la mayor pérdida de abejas en toda su historia, en tanto que en Gerona, Cataluña, los apicultores también han perdido millones de abejas. David Schuit, que dirige una granja de abejas en Elmwood, señala como culpables de la pérdida de 600 colmenas los insecticidas de la familia de los 'neonicotinoides', fabricados por la transnacional Bayer.






jueves, marzo 21, 2013

Apicultores y ambientalistas demandan a EPA por permitir uso de plaguicidas que matan a las abejas

Santiago, 2l de marzo de 2013
Comunicado de Prensa
Red de Acción en Plaguicidas Chile

Una demanda contra la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, por su negativa a prohibir los plaguicidas neonicotinoides clotianidina y tiametoxan,  responsables de la muerte de abejas, entablaron el 21 de marzo de 2013 organizaciones que representan a apicultores y ambientalistas.  La Red de  Acción en Plaguicidas de Norte América  PANNA, es una de las organizaciones  firmantes, junto al Center for Food Safety, Beyond Pesticides, y el Sierra Club. Los apicultores que suscriben la demanda ante el tribunal Federal representan a productores de Old Mill Honey,  Family Farms, Niwot Honey Farm y Bill Rhodes Honey. Los insecticidas, fabricados por las transnacionales Bayer y Syngena, son derivados de la nicotina, que es un veneno. El daño que producen ha quedado demostrado en numerosos estudios, entre ellos una investigación dada a conocer a fines del año pasado por la Autoridad Sanitaria Europea, EFSA, que recomendó suspender su uso.
 "En Chile, el uso de clotianidina y tiametoxam, dos insecticidas  altamente peligrosos para las abejas, está autorizado por el SAG, sin tomar en cuenta los estudios que han alertado sobre los daños a  especies benéficas  directamente relacionadas con la polinización y producción de alimentos", afirmó María Elena Rozas, coordinadora de RAP-Chile.  La Red de Acción en Plaguicidas Chile,  es  miembro de RAP-AL, la red latinoamericana integrante de la red global PAN, Pesticide Action Network. En Chile desarrolla su trabajo en favor de la agroecología y de la eliminación del uso de plaguicidas, en estrecho contacto con las organizaciones de los apicultores, tales como la Red Nacional Apícola y Fedemiel,  así como con los agricultores orgánicos y organizaciones campesinas y de consumidores. Participa en la campaña Yo NO Quiero Transgénicos en Chile, contribuyendo a visibilizar el impacto  de los plaguicidas y los transgénicos en la salud de las personas y el ambiente.

La querella de las organizaciones de Estados Unidos contra EPA cuenta con el apoyo jurídico del Centro para la Seguridad Alimentaria (Center for Food Safety). Un año atrás una coalición similar de organizaciones y apicultores había presentado ante esa agencia una Petición Urgente exigiendo la suspensión del uso de clotianidina, que tenía una aprobación provisoria. Sin embargo la agencia respondió anunciando que el proceso de revisión de estos dos plaguicidas y de otros neonicotinoides continuaría hasta el 2018 y que entretanto se seguiría usando.

El comunicado de prensa de las organizaciones citadas  denuncia la grave mortandad de abejas causada en el último año, que en muchos casos llega al 50% de las colmenas. Ello ha tenido como consecuencia que no ha habido suficientes abejas para polinizar los almendrales de California. Los grandes productores de almendras no pudieron  contratar suficientes servicios de polinización debido al masivo colapso de colmenas
que se registra en Estados Unidos.
Riesgos para abejas y el ecosistema
Científicos independientes han evaluado los efectos de clotianidina y tiametoxam en la salud de las colmenas y en su desarrollo, examinando los efectos de la exposicion sub letal y los riesgos agudos. Los científicos también han identificado enormes vacíos de información que impiden evaluaciones exactas respecto de lo que representan para la seguridad no sólo de las abejas sino para el ecosistema en toda su dimensión. Un informe importante, "El Impacto en Aves de los Plaguicidas más Usados en Estados Unidos",  dado a conocer esta semana por  The American Bird Conservancy, da a conocer advertencias sobre el fracaso de EPA respecto de la evaluación de las amenazas que representan los plaguicidas para las aves y los ecosistemas acuáticos de los cuales dependen muchas especies.

La Autoridad Europea de Seguridad  Sanitaria  asoció a  tres insecticidas, imidacloprid, clotianidina y tiametoxam con el colapso y mortandad de las colonias de abejas.  Está pendiente una decisión definitiva respecto de su prohibición, ya que  la propuesta de EFSA no alcanzó la mayoría necesaria en la Comisión Europea para suspender por dos años su uso. El 15 de marzo de este año, los representantes gubernamentales de 13 países de la Unión Europea (UE) votaron a favor de una prohibición temporal de estos tres plaguicidas. La votación tuvo lugar tras meses de intensa presión de Bayer y Syngenta para que la propuesta no saliera adelante.Una mayoría relativa de los 27 países de la Unión Europea (entre ellos Francia, Italia, España, Polonia, los Países Bajos y Bélgica) apoyó la medida, pero  Rumanía, Hungría y Finlandia, entre otros, votaron en contra, mientras que cinco se abstuvieron (incluyendo Reino Unido, Alemania y Bulgaria). Ante ello, la Comisión puede presentar una nueva propuesta o remitir el asunto a un órgano superior formado por los representantes nacionales.

En todo el mundo, los apicultores han expresado su apoyo a las acciones en favor de las abejas y esperan que se den pasos efectivos a nivel legal que permitan terminar con una de las causas más importantes del síndrome del colapso de las colmenas: el uso de insecticidas altamente peligrosos. En el país, RAP-Chile se une a esas demandas exigiendo a SAG que en forma urgente adopte medidas orientadas a prohibir estos insecticidas,  en favor de la apicultura y la biodiversidad.


Nota: La fuente del comunicado de prensa de las organizaciones norteamericanas  (en inglés)  es: http://www.panna.org/press-release/beekeepers-and-public-interest-groups-sue-epa-over-bee-toxic-pesticides

martes, junio 05, 2012

Apicultores polacos lograron prohibición de maíz transgénico de Monsanto

Polonia es el primer país que reconoce oficialmente una asociación entre el maíz transgénico de Monsanto y el Síndrome del Colapso de Colmenas (CCD) que ha estado devastando a las abejas a nivel global.
El maíz Mon 810 de Monsanto fue prohibido en Polonia luego de protestas de apicultores que demostraron que el maíz estaba matando a las abejas mielíferas.
Muchos analistas creenn que Monsanto ha sabido todo el tiempo el peligro que representan sus OGMs para las abejas. La transnacional recientemente adquirió una firma que se dedica a investigar el Síndrome del Colapso de las Comenas, Beelogics, a la cual agencias de gobierno entre ellas el departamento de Agricultura de Estados Unidos le han estado pidiendo ayuda para develar el misterio que esconde la desapariciónn de las abejas. Ahora que la empresa es propiedad de Monsanto, es muy improbable que Beelogics investigará los vínculos, pero los cultivos transgénicos han estado implicados en el colapso de las abejas por décadas.
Entérese y actúe vía http://capwiz.com/grassrootsnetroots/issues/alert/?alertid=22033501
En Chile únase a nuestra campaña Yo NO Quiero Transgénicos, en la que participa también la Red Nacional Apícola.

jueves, mayo 24, 2012

Regiones más contaminadas por transgénicos y plaguicidas, de Norte a Sur




Por Lucía Sepúlveda

En la región de Arica y Parinacota, en la temporada 2011/2012 el registro del SAG informa de la existencia de 54,26 hectáreas de maíz transgénico (comuna de Arica) de un total de 25.188,53 hectáreas  de cultivos de esa especie en todo el país. Los impactos en el ambiente, la salud y el entorno social son previsibles para quienes manejan el tema, pero hasta ahora no suficientemente conocidos por los  ariqueños, salvo los visibles efectos de la tala de olivos centenarios.
 El picaflor de Arica, especie endémica de los valles del desierto está ciertamente en riesgo por la creciente deforestación. También hay un peligro cierto de contaminación de las variedades o razas locales de maíz, con el maíz transgénico. En el norte existen variedades muy antiguas de maíz, adaptadas a sequía y suelos salinos, que se han encontrado en momias de 8.000 años de antigüedad. Además   hay en Arica 1,27 hectáreas de raps transgénico, de un total de 4.087,56 hectáreas de raps (canola)  transgénico en todo el país.
En 2012, los cultivos de maíz transgénico llegan en Chile por el sur hasta la región de los Ríos, donde hay 0,36 hectáreas de maíz transgénico. Esa es oficialmente la extensión que alcanza en nuestro territorio la transgenia para exportación, negocio tras el cual se encuentran Monsanto (con un 23% de los cultivos y algo más al sumar lo correspondiente a ANASAC, de su propiedad y Massai que trabaja para ellos), Pioneer (15%), Massai (15%), Green Seed  ( 9%), Curimapu (7%), Semameris (un 5%) y Tuniche (un 5%). El informe del SAG que entrega estas cifras para la temporada pasada (2010), agrupa con el restante 15% a otras empresas menores entre las que están la empresa familiar de los von Baer, con cercana llegada al Congreso vía la Senadora designada,  y a La  Moneda por el mismo conducto.

Los semilleros de maíz transgénico para el mercado externo son el cultivo más extendido en este rubro agroexportador. La región del Maule concentra la mayor cantidad de hectáreas dedicadas a este negocio, seguida por la región de O’Higgins y la metropolitana. En cambio, en cuanto al raps transgénico, la más impactada es la región de la Araucanía, seguida por la región del BioBio y la del Maule, nuevamente. En raps, nuevamente está a la cabeza la Región del Maule, con la región de O’Higgins en segundo término, y la del BioBio en tercer lugar.
Los apicultores de la zona central y del sur recién captaron las implicancias de ello cuando se enteraron que el polen de la miel que producen está posiblemente contaminado por transgénicos, razón por la cual Alemania y Europa suspendieron sus importaciones de miel chilena. “Problema entre privados”, dijo al principio el SAG frente al colapso de los apicultores, sosteniendo que el concepto “inocuidad” (muy relacionado con el etiquetado vigente en Europa respecto de los transgénicos) nada tiene que ver con los transgénicos. Raro, para quien tiene a la Unión Europea como uno de sus principales mercados. Es muy fuerte el lobby empresarial contra el etiquetado. Sólo así puede explicarse que estando las autoridades tan convencidas (públicamente) de que los alimentos derivados de transgénicos son sanos y óptimos, no accedan a etiquetarlos como tales. Bastaría que el Ministro de Salud Jaime Mañalich desempolvara un decreto de etiquetado de los transgénicos del año 2001, firmado por el ex Presidente Lagos, que ya había pasado todas las vallas jurídicas de ese ministerio y de la Contraloría. A ese decreto sólo le faltaba la publicación en el Diario Oficial. La Concertación y el gobierno de Sebastián Piñera tienen también aquí un punto de coincidencia, en su sometimiento al lobby de ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas y ChileBio, o Monsanto Chile.
La carga tóxica por habitante
El uso de plaguicidas es una de las razones por las cuales  es útil conocer las comunas chilenas que tienen más monocultivos transgénicos, ya que eso es un indicador de que también ese territorio -y sus habitantes- están recibiendo una carga mayor de tóxicos. En cuanto al impacto del uso de plaguicidas asociados a transgénicos, aun no tenemos cifras actualizadas de intoxicaciones, pero sí había una tendencia: la Región del Maule –top en el ranking de semilleros transgénicos- presentaba este año  el mayor aumento de  envenenamientos por plaguicidas. También se sabe que en Chimbarongo, la comuna con más transgénicos de todo el país, las fumigaciones aéreas son casi los 365 días del año.
El marketing de los amigos de los transgénicos muestra como una ventaja la supuesta disminución del uso de plaguicidas en esos cultivos. La realidad los desmiente a cada rato, como cada día es más evidente en Argentina. Esta semana  se conoció un informe dado a conocer en el país vecino por  la organización llamada “Médicos de Pueblos Fumigados”. El reporte se  basa en informes de oficinas del registro civil de distintos pueblos de la provincia de Córdoba y de otras, donde la población está expuesta a la actividad de fumigación de los cultivos transgénicos de soya. El informe revela que en esas localidades casi el 30% de las muertes se producen por cáncer, mientras que en otras zonas del país ese número no llega al 18%, siendo la primera causa de muerte los problemas cardiovasculares. Brasil, que es primero en producción de cultivos transgénicos en el mundo, tiene también el primer lugar del mundo en importación de plaguicidas.

El SAG y la transparencia 
Hasta marzo de 2012, el SAG, el organismo a cargo de autorizar y fiscalizar los semilleros transgénicos mantenía celosamente el secreto de la ubicación de sus cultivos, que cubren poco más de 31.000 hectáreas, pero en esa fecha el Consejo para la Transparencia falló en sentido contrario –ante un recurso de amparo por el derecho a saber- sosteniendo entre otros argumentos que la información tenía carácter público y que ventilarla en forma abierta favorecería el necesario debate social sobre el tema.

Hasta ahora la información que publica SAG en su web  solo especifica el tipo de cultivo (por ejemplo maíz 864 de Monsanto), es decir si se trata de maíz, raps, soya, remolacha, vid, zapallo o cártamo,  variedades de las cuales hay semilleros de exportación en Chile, pero no indica el nombre del evento. Tampoco lo hace en el Sistema de Información Geográfica destinado a los apicultores. Esperamos que la decisión del Consejo para la Transparencia que puso fin en marzo de 2012 al secreto en los cultivos lleve al SAG a publicar información más amplia sobre el tema, actuando proactivamente en lugar de autolimitarse a dar respuestas a consultas individuales. RAP-Chile, cuya coordinadora nacional, María Elena Rozas interpuso en 2009 el recurso de amparo por denegación de información, a nombre de la Alianza por una Mejor Calidad de Vida,  acaba de recibir del SAG la información solicitada respecto de los cultivos de ese año. Ahora son las distintas comunidades de todo el país las que iniciarán su propio ejercicio del derecho a saber dónde están los cultivos transgénicos de sus localidades. Efectivamente, la entidad estatal cumplió lo dispuesto legalmente y entregó a María Elena Rozas la información solicitada el año 2009, por la vía de coordenadas del sistema de ubicación geográfica por satélite.  Diversas organizaciones sociales y ambientales, con el apoyo de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile  están intentando ahora ejercer su derecho a saber, garantizado por la Ley de Transparencia, respecto de lo que ocurre en sus comunas en este año 2012.
 Las mentiras de Monsanto  
En Chile todavía estamos a tiempo de parar el daño,  aunque el marketing de Monsanto y sus socios chilenos quiera hacer aparecer su negocio como un avance ininterrumpido y   panacea para la agricultura chilena. La inmensa mayoría de la superficie agrícola nacional  se utiliza en cultivos convencionales, orgánicos y agroecológicos. Las mentiras de Monsanto quedan en evidencia en la publicación Crop Protection South America Monthly Report.Vol. 1 Issue 03, 2012 31 de marzo de 2012, donde Chile figura con 100.000 hectáreas de cultivos transgénicos en lugar de las 31.000 hectáreas que aparecen en las estadísticas publicadas en www.sag.cl. Gonzalo Pardo, responsable del área de transgénicos del SAG, consultado al respecto, expresó: “Las cifras del ISAAA no son validadas por el SAG”. El cuadro allí citado es de ISAAA-C.James la agencia global de publicidad de los transgénicos.  Clive James es el predicador mundial del negocio, que recorre el mundo predicando las maravillas de lo que gustan llamar la “segunda revolución verde”.
En América Latina y en Chile, ya son conocidos los nefastos efectos de la primera revolución verde que por la vía del uso de agroquímicos contaminó la tierra y agua y marcó el inicio de la destrucción de la economía familiar campesina a favor de las transnacionales productoras de agroquímicos y semillas híbridas.

En el marco del despertar de la conciencia y del paso a la movilización y la acción que hoy viven amplios sectores de la sociedad chilena, especialmente los jóvenes y las mujeres campesinas e indígenas, la moratoria a los transgénicos ya no es sólo una consigna. Es una exigencia que cada vez más sectores sociales enarbolan,  para defender la semilla campesina e indígena, y detener los negativos impactos en la salud, el ambiente y la sociedad toda, de los cultivos transgénicos.