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domingo, octubre 16, 2016

Guía de Alimentos Sanos y Seguros

En el Día Internacional de la Soberanía Alimentaria, la Red de Acción en Plaguicidas, RAP-Chile, da a conocer la Guía para Encontrar Alimentos Sanos y Seguros. Su objetivo es informar a los consumidores sobre los puntos de distribución y venta de productos agroecológicos y orgánicos, disponibles en ferias, mercados y negocios de once regiones de Chile.
La comercialización es uno de los mayores problemas que enfrentan los productores de alimentos sin plaguicidas ni transgénicos ni patentes, y/o cultivados a partir de semillas tradicionales. En general, el Estado no entrega a estos productores el apoyo que sí otorga través de subsidios,  fondos públicos y obras de riego, a la agroindustria y a las transnacionales dueñas de los semilleros transgénicos. Chile Bio, el gremio de la industria biotecnológica encabezada por Monsanto y Syngenta, publicita que desde 1991, su sector ha recibido 16.2 millones de dólares destinados a la investigación de cultivos transgénicos. La cifra incluye en estas cifras al INIA,  Instituto de Investigación Agropecuaria, receptor del  51,4% de estos recursos, según la misma fuente. No es posible cuantificar los montos que INDAP gasta en la compra de semillas híbridas, fertilizantes y plaguicidas, el paquete tecnológico destinado a la agricultura familiar campesina y vendido por la industria. Su glosa presupuestaria es general y cubre todos los insumos, pero la cifra es elevadísima y constituye un subsidio a la industria semillera y distribuidora de agrotóxicos. Por otra parte, costosas obras de riego tales como embalses y entubamiento de canales, por lo general, benefician a quienes concentran en regiones la propiedad de derechos de agua, constituyendo otro subsidio encubierto que beneficia a los productores agrícolas convencionales y vulnera los intereses de los pequeños agricultores.
La Guía para Encontrar Alimentos Sanos y Seguros incluye las razones para adoptar esta opción alimentaria, que apunta al fortalecimiento de las economías locales y la agricultura familiar campesina, y también a la defensa de la semilla tradicional y la soberanía alimentaria. Entre las razones para optar por alimentos libres de plaguicidas y transgénicos, están la protección de nuestra salud y la de los productores rurales; la defensa de aguas, suelos y semillas tradicionales al igual que la protección de las abejas, chinitas y la biodiversidad. Los alimentos proporcionados por la agricultura convencional y la agroindustria se basan en monocultivos y variedades “mejoradas” (registradas) de alto rendimiento y costo, e incorporan un uso excesivo de fertilizantes y agrotóxicos de la categoría de “Plaguicidas Altamente Peligrosos” (PAP o HHP por sus siglas en inglés). Estos plaguicidas tienen importantes efectos negativos sobre el ecosistema, la salud humana y animal. Entre ellos se destaca el herbicida glifosato, (nombre comercial Roundup de Monsanto) considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud, que en Chile tiene etiqueta “verde” y se vende sin ninguna restricción. El gobierno de la presidenta, la doctora Michelle Bachelet se ha negado a prohibir esta sustancia tóxica, y por otra parte mantiene su apoyo al Tratado Transpacífico TTP que busca someter a Chile a las normas sobre comercio, transgénicos, semillas y conocimiento ancestral, dictadas por las corporaciones.
Nuestro trabajo de difusión y promoción de la agroecología se inserta en el desarrollo de las sesiones  del Tribunal internacional contra Monsanto  que se espera finalice en La Haya el 16 de octubre. La corporación transnacional Monsanto ha sido  acusada de cometer delitos como ecocidio y genocidio. Siguiendo los procedimientos de la Corte Penal Internacional, académicos como el ex relator por el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas  Olivier de Schutter, científicos como Gilles Eric Seralini, Vandana Shiva y otros juristas y especialistas en ambiente conocerán los testimonios de representantes de organizaciones campesinas y sociales, entre ellas una numerosa delegación argentina que incluye a Médicos (Damián Verzeñassi) y Comunidades de Pueblos Fumigados. Se darán a conocer los dañinos impactos producidos por esta transnacional en Argentina, donde se registra un alarmante aumento de cánceres y malformaciones congénitas asociados a los cultivos transgénicos de soya, que utilizan Roundup.  RAP-Chile y la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile se une a los participantes en las Asambleas Populares que se realizaron en forma paralela al juicio, para rechazar y denunciar las prácticas que buscan controlar globalmente la alimentación, especialmente ahora que se anuncia la fusión de Monsanto con Bayer. 
En este contexto nacional y global, llamamos a los parlamentarios a rechazar el Tratado Transpacífico, que es un freno para toda legislación que proteja el ambiente y la salud, y demandamos  del gobierno la prohibición de los plaguicidas altamente peligrosos y los neonicotinoides que matan a las abejas, la promoción efectiva de la agroecología, el etiquetado de los alimentos transgénicos, y la puesta en marcha de una política de compras públicas de alimentos sanos y seguros para escolares y hospitales públicos.

Red de Acción en Plaguicidas Chile, RAP-Chile /Alianza por una Mejor Calidad de Vida/OLCA/ANAMURI/CIAL
Campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile
Alonso de Ovalle N°1618, oficina A, Santiago Centro /  226997375/ 9-8858227/ rap-al@terra.cl/ 


jueves, octubre 09, 2014

Martes 14: Lanzan Transgénicos.Mitos y Verdades


L​
a Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile invitan a Ud. a participar  el martes 14 de octubre, a las 18.30  horas,  en el lanzamiento de la primera versión en español del libro "Transgénicos: Mitos y Verdades", de Michael Antoniou, Claire Robinson y John Fagan. La actividad se realizará en el Café Literario del Parque Balmaceda ubicado en Providencia 410, frente a Condell (metro Salvador).  La obra, editada por Quimantú y RAP-Chile, y traducida por Lucía Sepúlveda, será presentada por  Camilo Rodríguez Beltrán, M. Sc. en Ciencias Post-Genómicas, Director de Innovación de la  Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo, junto al agrónomo Guillermo Riveros, presidente de BioBio Orgánico, María Elena Rozas coordinadora nacional  de  RAP-Chile y la editorial Quimantú.  La cantautora Natalia Contesse interpretará "Que me entierren con semilla", en adhesión a nuestra campaña. Compartiremos también un vino de honor, producido sin agrotóxicos ni transgénicos. 
RSVP al fono 90023729  o a secretaria@rapal.cl        Acceso libre

viernes, junio 13, 2014

Descaro de Monsanto, Bayer y Mininco: se promocionan como protectores de las abejas!



En Estados Unidos Monsanto y Bayer llaman a celebrar “Semana de los Polinizadores” y en Los Angeles, Chile, la forestal Mininco hace convenio con apicultores para “repoblar” zona con las abejas
La campaña de relaciones públicas de las transanacionales responsables del fenómeno del Colapso Global de las Colmenas está a toda marcha en Estados Unidos pero también en Chile. 
http://ecowatch.com/2014/06/12/bee-killers-sponsor-national-pollinator-week-3-ways-they-kill/Bee Killers Sponsor National Pollinator Week (And 3 Ways They Are Killing Bees)
 por Alexis Baden-Mayer and Ronnie Cummins  de Organic Consumers Association
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12 de  junio de 2014. El año 2007 el senado de Estados Unidos nombró una semana de junio como la Semana Nacional del Polinizador. Cada año el ministro de Agricultura firma una declaración de la semana Nacional del Polinizador. Como ha ido creciendo la preocupación acerca de la relación entre los agrotóxicos y la desaparición de las abejas y la mariposa monarca, la Semana del Polinizador se ha convertido en la Asociación del Polinizador. La Asociación del Polinizador es una entidad sin fines de lucro que se describe como “la más grande organización del mundo dedicada exclusivamente a la protección y promoción de los polinizadores y sus ecosistemas”.
Entre otros, Bayer y Monsanto, las mismas compañías que están matando a los polinizadores con los insecticidas y los transgénicos.
Esto forma parte de una campaña de relaciones públicas bien documentada, con muchos fondos y descarada, realizada por la industria de los plaguicidas para aparentar “preocupación” por la desaparición de las abejas y mariposas, mientras distraen la atención de la causa del problema, que son los productos que producen altas ganancias a Monsanto y Bayer.
Mejor volvamos a la Antigua Semana Nacional del Polinizador. Digamos la verdad sobre las conexiones entre los transgénicos de Monsanto, los insecticidas neonicotinoides de Bayer y el fenómeno global de la Desaparición de las Abejas.
In honor of Pollinator Week, share this article. And make plans to join a pollinators celebration that hasn’t been taken over by the agrichemical and biotech companies: Bee Against Monsanto’s Global Swarm to Save the Bees on Aug. 16. Comparte este artículo, y prep´´arese a participar en actividades que no hayan sido secuestradas por la industria de los agroquímicos y los transgénicos.  El 16 de Agosto habrá una actividad en ese sentido en Estados Unidos.
Monsanto y Bayer están matando las abejas de tres formas:
1.  Los cultivos transgénicos de Monsanto tolerantes al herbicida Roundup
El año 2000 los científicos descubrieron que los residues de transgénicos presents en el polen se pueden transferor a las abejas a través de sus sistemas digestivos.
Un destacado  investigador alemán, el zoologo Hans-Hinrich Kaatz, liberó abejas en un campo de canola (raps) transgénica, tolerante al herbicida Roundup. Luego alimentó a abejas más jóvenes con el polen de la canola y observó que las bacterias del estómago de las crías de abejas absorbieron los rasgos de los transgenes de la canola.
La investigación de Kaatz se hizo antes del fenómeno global de la Desaparición de las Colmenas de Abejas. Ese término, que se usa para nombrar la desaparición de las abejas de la colmena, no fue acuñado por los científicos hasta el año 2006.
Aunque aun no se había producido la masiva mortandad de abejas, la discusión de los hallazgos de Kaatz no se enfocó tanto en cómo los cultivos transgénicos de Monsanto, tolerantes al Roundup podían dañar a las abejas, sino enfatizó su percepción derivada de la investigación, acerca de que todos los tipos de bacteria podían contaminarse con genes transgénicos, incluyendo aquellos que viven en el aparato digestivo del ser humano. Los científicos advirtieron que esto tendría un impacto en el rol vital de las bacterias de ayudar al cuerpo humano a combatir las enfermedades y ayudar a la digestión. Peor aun, si el gen resistente al antibiótico que se usa en los cultivos transgénicos se traspasaba a las bacterias, podría causar infecciones humanas generando resistencia a los antibióticos.
Las advertencias fueron proféticas. El trabajo de Kaatz predijo la relación entre el aumento de la presencia de cultivos transgénicos de Monsanto en la dieta humana, y el aumento de problemas gastrointestinales, enfermedades del sistema inmunológica e infecciones resistentes a los antibióticos.
Sin darse cuenta, él también predijo como el creciente uso de los cultivos transgénicos de Monsanto darían lugar al fenómeno del Colapso de las Colonias de abejas.
When Colony Collapse Disorder hit in 2006, others picked up where Kaatz left off.
Cuando se desató el Colapso global en 2006, otros siguieron adelante a partir del trabajo de Kaatz.
En 2010, Terrence N. Ingram, apicultor con 55 años en el negocio, publicó un artículo en Mother Earth News que detallaba los problemas que había tenido desde que sus vecinos comenzaron a esparcir Roundup en su soya tolerante al herbicida, en 1996. El bajó su producción de miel de 15 toneladas al año, a cuatro.
“The bees never had a chance,” he wrote, “and all of the hives were dead before winter.”
Las abejas no tenían oportunidad”, escribió, “y todas las colmenas se murieron antes del invierno”.
En 2012 sus abejas desaparecieron mientras él estaba fuera. Esta vez no fue la fumigación de sus vecinos, fue el Departamento de Agricultura (IDA) del estado de Illinois. Bajo el pretexto que las colmenas de Ingram estaban infectadas con foulbrood, la agencia las destruyó para prevenir la expansión de la enfermedad.
Ingram creyó que la acción de IDA estaba relacionado en realidad con sus 15 años de investigación sobre el efecto del Roundup en las abejas. Sus sospechas crecieron por el hecho que el robo de IDA incluyó la colmena de una abeja reina que puede haber tenido una resistencia genética al Roundup.
 “Como sé que Monsanto y el Departamento de Agricultura comparten la misma cama, uno se tiene que preguntar si Monsanto estaba detrás del despojo para arruinar mi investigación que puede probar que efectivamente el Roundup estaba y está matando a las abejas”, declaró Ingram al reportero Tom Kokal de Prairie Advocate.
Ingram no ha logrado que le devuelvan las abejas. Pero su premise de que Roundup estaba matando sus abejas está encontrando apoyo.
Las sospechas publicadas en 2010 en el artículo  sobre Ingram en Mother Earth News, encontraron respaldo en la evidencia científica que se conoció en 2013, cuando el fitopatólogo Dr. Don Huber publicó un paper para el Centro para Investigación en Abejas que identifica el glifosato, el principal ingrediente del Roundup de Monsanto, como posible causa del fenómeno global de la Desaparición de las Colonias de Abejas.
Según Huber “La exposición, el daño fisológico y el impacto biológico del glifosato son consistentes con todas las condiciones conocidas relacionadas con el CCD. De todos los factores potenciales individufales implicados en CCD, glifosato es el único componente que se usa extensivamente en todo el mundo en los lugares en que hay CCD y los impacta a todos.”
2. Los cultivos transgénicos insecticidas Bt de Monsanto
En una investigación desarrollada entre 2001 y 2004, Hans-Hinrich Kaatz desarrolló otra investigación sobre el impacto de los cultivos transgénicos de Monsanto en las abejas. Esta vez, apuntó a los cultivos Bt que están manipulados genéticamente para producir insecticidas.
. Kaatz encontró que la toxica transgénica Bt no mataba a las abejas saludables.
Pero se dio cuenta que no todas las abejas de su experiment eran saludables. Sólo por casualidad, algunas de las abejas estuvieron simultáneamente expuestas a un parásito al mismo tiempo que fueron expuestas a la toxina transgénica. En ese grupo “hubo una baja significativamente importante en la cantidad de abejas”. Según Kaatz, las toxinas de la bacteria bt del maíz transgénico pueden haber “alterado la pared intestinal de las abejas, debilitando de tal forma a las abejas que permitieron la entrada de los parásitos”.
A raíz del efecto dañino que el polen de los cultivos Bt podía tener en las abejas, en 2012 el ministro de agricultura de Polonia, Marek Sawicki decretó la total prohibición del cultivo de maíz transgénico MON810, un cultivo transgénico Bt que es el único que se cultiva en la Unión Europea.
3. Las semillas transgénicas de Monsanto fueron tratadas con insecticidas de Bayer
Observando la ciencia, es difícil no preguntarse si Monsanto no estará matando a las abejas intencionalmente. Especialmente porque la compañía compró una empresa de investigación en abejas y propone el uso de la transgenia para enfrentar el fenómeno del Colapso Global de las Colmenas.
Ya es bastante malo que Monsanto produzca cultivos transgénicos que trastornan la salud estomacal de las abejas, haciéndolas más proclives a enfermarse. Pero aquí está la patada inicial: Monsanto también trata sus semillas transgénicas con un tipo de insecticidas sistémicos que es especialmente tóxico para las abejas.
Los insecticidas conocidos como neonicotinoides, o “neonics”, en abreviatura, son el arma humeante del fenómeno del Colapso Global de las Abejas. Las colmenas comenzaron a desaparecer en Estados Unidos un año después que la EPA autorizó el ingreso de estos nuevos insecticidas en el mercado, en 2004-2005.
Varios studios implican a los neonics en la mortandad de abejas. Los neonics son venenos neurológicos que desorientan a las abejas de modo que no pueden encontrar el camino de regreso a la colmena. También gatillan fallas en el sistema inmunológico, por lo cual las abejas son presa fácil de infecciones oportunistas. El año pasado, la Unión Europea emitió una prohibición de dos años para todos los neonics.
Monsanto trata sus semillas en forma rutinaria con neonics. A diferencia de las fumigaciones con insecticida, los tratamientas de semilla con neonics hacen que el insecticida se extienda a través de todas las células de la planta a medida que crece. El insecticida está presente y activo en el polen y el néctar de la planta.
Tome algo que es tóxico para las abejas, haga que esto crezca y se incorpore al polen y néctar de las plantas y usted tendrá una máquina de matar abejas.

Monsanto tiene un socio en este crimen. Es Bayer, la principal fabricante de insecticidas neonic, y también Syngenta, que junto con Bayer controlan el mercado de neonics. Ellos son SOCIOS en Pollinator.org, que forma parte de su campaña masiva de relaciones públicas para distraer y desinformar al público y a los tomadores de decisiones y lograr que no piensen que los plaguicidas podrían tener algo que ver con la muerte y destrucción de las abejas.
No podemos dejar que estas compañías controlen lo que el público de Estados Unidos sabe sobre el Colapso Mundial de las abejas. Hay que exponer su crimen y su encubrimiento en la Semana del Polinizador. Comparta este artículo y prepárese para participar en el  Global Swarm to Save the Bees   (Enjambre Global para Salvar las abejas) el próximo 16 de Agosto
Alexis Baden-Mayer es director de políticas de Organic Consumers Association. Ronnie Cummins es director nacional de la  Asociación de Consumidores Orgánicos Organic Consumers Association.
Traducción de
Lucía Sepúlveda Ruiz para Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile
 Y campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile
Fuente:
http://ecowatch.com/2014/06/12/bee-killers-sponsor-national-pollinator-week-3-ways-they-kill/Bee Killers Sponsor National Pollinator Week (And 3 Ways They Are Killing Bees)




¿Quiere participar en la Semana Nacional del Polinizador? Será la próxima semana, entre el 16 y el 22 de Junio. Y se la trae ni más ni menos que Monsanto y Bayer, entre otros  
New York March Against Monsanto. Glynnis Jones / Shutterstock.com
Marcha en York contra Monsanto. Glynnis Jones / Shutterstock.com
12 de  junio de 2014. El año 2007 el senado de Estados Unidos nombró una semana de junio como la Semana Nacional del Polinizador. Cada año el ministro de Agricultura firma una declaración de la semana Nacional del Polinizador. Como ha ido creciendo la preocupación acerca de la relación entre los agrotóxicos y la desaparición de las abejas y la mariposa monarca, la Semana del Polinizador se ha convertido en la Asociación del Polinizador. La Asociación del Polinizador es una entidad sin fines de lucro que se describe como “la más grande organización del mundo dedicada exclusivamente a la protección y promoción de los polinizadores y sus ecosistemas”.
Entre otros, Bayer y Monsanto, las mismas compañías que están matando a los polinizadores con los insecticidas y los transgénicos.
Esto forma parte de una campaña de relaciones públicas bien documentada, con muchos fondos y descarada, realizada por la industria de los plaguicidas para aparentar “preocupación” por la desaparición de las abejas y mariposas, mientras distraen la atención de la causa del problema, que son los productos que producen altas ganancias a Monsanto y Bayer.
Mejor volvamos a la Antigua Semana Nacional del Polinizador. Digamos la verdad sobre las conexiones entre los transgénicos de Monsanto, los insecticidas neonicotinoides de Bayer y el fenómeno global de la Desaparición de las Abejas.
In honor of Pollinator Week, share this article. And make plans to join a pollinators celebration that hasn’t been taken over by the agrichemical and biotech companies: Bee Against Monsanto’s Global Swarm to Save the Bees on Aug. 16. Comparte este artículo, y prep´´arese a participar en actividades que no hayan sido secuestradas por la industria de los agroquímicos y los transgénicos.  El 16 de Agosto habrá una actividad en ese sentido en Estados Unidos.
Monsanto y Bayer están matando las abejas de tres formas:
1.  Los cultivos transgénicos de Monsanto tolerantes al herbicida Roundup
El año 2000 los científicos descubrieron que los residues de transgénicos presents en el polen se pueden transferor a las abejas a través de sus sistemas digestivos.
Un destacado  investigador alemán, el zoologo Hans-Hinrich Kaatz, liberó abejas en un campo de canola (raps) transgénica, tolerante al herbicida Roundup. Luego alimentó a abejas más jóvenes con el polen de la canola y observó que las bacterias del estómago de las crías de abejas absorbieron los rasgos de los transgenes de la canola.
La investigación de Kaatz se hizo antes del fenómeno global de la Desaparición de las Colmenas de Abejas. Ese término, que se usa para nombrar la desaparición de las abejas de la colmena, no fue acuñado por los científicos hasta el año 2006.
Aunque aun no se había producido la masiva mortandad de abejas, la discusión de los hallazgos de Kaatz no se enfocó tanto en cómo los cultivos transgénicos de Monsanto, tolerantes al Roundup podían dañar a las abejas, sino enfatizó su percepción derivada de la investigación, acerca de que todos los tipos de bacteria podían contaminarse con genes transgénicos, incluyendo aquellos que viven en el aparato digestivo del ser humano. Los científicos advirtieron que esto tendría un impacto en el rol vital de las bacterias de ayudar al cuerpo humano a combatir las enfermedades y ayudar a la digestión. Peor aun, si el gen resistente al antibiótico que se usa en los cultivos transgénicos se traspasaba a las bacterias, podría causar infecciones humanas generando resistencia a los antibióticos.
Las advertencias fueron proféticas. El trabajo de Kaatz predijo la relación entre el aumento de la presencia de cultivos transgénicos de Monsanto en la dieta humana, y el aumento de problemas gastrointestinales, enfermedades del sistema inmunológica e infecciones resistentes a los antibióticos.
Sin darse cuenta, él también predijo como el creciente uso de los cultivos transgénicos de Monsanto darían lugar al fenómeno del Colapso de las Colonias de abejas.
When Colony Collapse Disorder hit in 2006, others picked up where Kaatz left off.
Cuando se desató el Colapso global en 2006, otros siguieron adelante a partir del trabajo de Kaatz.
En 2010, Terrence N. Ingram, apicultor con 55 años en el negocio, publicó un artículo en Mother Earth News que detallaba los problemas que había tenido desde que sus vecinos comenzaron a esparcir Roundup en su soya tolerante al herbicida, en 1996. El bajó su producción de miel de 15 toneladas al año, a cuatro.
“The bees never had a chance,” he wrote, “and all of the hives were dead before winter.”
Las abejas no tenían oportunidad”, escribió, “y todas las colmenas se murieron antes del invierno”.
En 2012 sus abejas desaparecieron mientras él estaba fuera. Esta vez no fue la fumigación de sus vecinos, fue el Departamento de Agricultura (IDA) del estado de Illinois. Bajo el pretexto que las colmenas de Ingram estaban infectadas con foulbrood, la agencia las destruyó para prevenir la expansión de la enfermedad.
Ingram creyó que la acción de IDA estaba relacionado en realidad con sus 15 años de investigación sobre el efecto del Roundup en las abejas. Sus sospechas crecieron por el hecho que el robo de IDA incluyó la colmena de una abeja reina que puede haber tenido una resistencia genética al Roundup.
 “Como sé que Monsanto y el Departamento de Agricultura comparten la misma cama, uno se tiene que preguntar si Monsanto estaba detrás del despojo para arruinar mi investigación que puede probar que efectivamente el Roundup estaba y está matando a las abejas”, declaró Ingram al reportero Tom Kokal de Prairie Advocate.
Ingram no ha logrado que le devuelvan las abejas. Pero su premise de que Roundup estaba matando sus abejas está encontrando apoyo.
Las sospechas publicadas en 2010 en el artículo  sobre Ingram en Mother Earth News, encontraron respaldo en la evidencia científica que se conoció en 2013, cuando el fitopatólogo Dr. Don Huber publicó un paper para el Centro para Investigación en Abejas que identifica el glifosato, el principal ingrediente del Roundup de Monsanto, como posible causa del fenómeno global de la Desaparición de las Colonias de Abejas.
Según Huber “La exposición, el daño fisológico y el impacto biológico del glifosato son consistentes con todas las condiciones conocidas relacionadas con el CCD. De todos los factores potenciales individufales implicados en CCD, glifosato es el único componente que se usa extensivamente en todo el mundo en los lugares en que hay CCD y los impacta a todos.”
2. Los cultivos transgénicos insecticidas Bt de Monsanto
In research from 2001-2004, Hans-Hinrich Kaatz conducted another investigation into the impact of Monsanto’s genetically engineered crops on honeybees. This time, he looked at “Bt crops” that have been genetically engineered to produce insecticide.
En una investigación desarrollada entre 2001 y 2004, Hans-Hinrich Kaatz desarrolló otra investigación sobre el impacto de los cultivos transgénicos de Monsanto en las abejas. Esta vez, apuntó a los cultivos Bt que están manipulados genéticamente para producir insecticidas.
. Kaatz encontró que la toxica transgénica Bt no mataba a las abejas saludables.
Pero se dio cuenta que no todas las abejas de su experiment eran saludables. Sólo por casualidad, algunas de las abejas estuvieron simultáneamente expuestas a un parásito al mismo tiempo que fueron expuestas a la toxina transgénica. En ese grupo “hubo una baja significativamente importante en la cantidad de abejas”. Según Kaatz, las toxinas de la bacteria bt del maíz transgénico pueden haber “alterado la pared intestinal de las abejas, debilitando de tal forma a las abejas que permitieron la entrada de los parásitos”.
A raíz del efecto dañino que el polen de los cultivos Bt podía tener en las abejas, en 2012 el ministro de agricultura de Polonia, Marek Sawicki decretó la total prohibición del cultivo de maíz transgénico MON810, un cultivo transgénico Bt que es el único que se cultiva en la Unión Europea.
3. Las semillas transgénicas de Monsanto fueron tratadas con insecticidas de Bayer
Observando la ciencia, es difícil no preguntarse si Monsanto no estará matando a las abejas intencionalmente. Especialmente porque la compañía compró una empresa de investigación en abejas y propone el uso de la transgenia para enfrentar el fenómeno del Colapso Global de las Colmenas.
Ya es bastante malo que Monsanto produzca cultivos transgénicos que trastornan la salud estomacal de las abejas, haciéndolas más proclives a enfermarse. Pero aquí está la patada inicial: Monsanto también trata sus semillas transgénicas con un tipo de insecticidas sistémicos que es especialmente tóxico para las abejas.
Los insecticidas conocidos como neonicotinoides, o “neonics”, en abreviatura, son el arma humeante del fenómeno del Colapso Global de las Abejas. Las colmenas comenzaron a desaparecer en Estados Unidos un año después que la EPA autorizó el ingreso de estos nuevos insecticidas en el mercado, en 2004-2005.
Varios studios implican a los neonics en la mortandad de abejas. Los neonics son venenos neurológicos que desorientan a las abejas de modo que no pueden encontrar el camino de regreso a la colmena. También gatillan fallas en el sistema inmunológico, por lo cual las abejas son presa fácil de infecciones oportunistas. El año pasado, la Unión Europea emitió una prohibición de dos años para todos los neonics.
Monsanto trata sus semillas en forma rutinaria con neonics. A diferencia de las fumigaciones con insecticida, los tratamientas de semilla con neonics hacen que el insecticida se extienda a través de todas las células de la planta a medida que crece. El insecticida está presente y activo en el polen y el néctar de la planta.
Tome algo que es tóxico para las abejas, haga que esto crezca y se incorpore al polen y néctar de las plantas y usted tendrá una máquina de matar abejas.
Monsanto has a partner in this crime. It’s Bayer, the main manufacturer of neonic insecticides, as well as Syngenta, who together with Bayer controls the neonic market. They’re partners in Pollinator.org, part of their massive public relations disinformation campaign to distract the public and policymakers from thinking that pesticides might have something to do with bee death and destruction.
Monsanto tiene un socio en este crimen. Es Bayer, la principal fabricante de insecticidas neonic, y también Syngenta, que junto con Bayer controlan el mercado de neonics. Ellos son SOCIOS en Pollinator.org, que forma parte de su campaña masiva de relaciones públicas para distraer y desinformar al público y a los tomadores de decisiones y lograr que no piensen que los plaguicidas podrían tener algo que ver con la muerte y destrucción de las abejas.
No podemos dejar que estas compañías controlen lo que el público de Estados Unidos sabe sobre el Colapso Mundial de las abejas. Hay que exponer su crimen y su encubrimiento en la Semana del Polinizador. Comparta este artículo y prepárese para participar en el  Global Swarm to Save the Bees   (Enjambre Global para Salvar las abejas) el próximo 16 de Agosto
Alexis Baden-Mayer es director de políticas de Organic Consumers Association. Ronnie Cummins es director nacional de la  Asociación de Consumidores Orgánicos Organic Consumers Association.
Traducción de
Lucía Sepúlveda Ruiz para Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile
 Y campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile
Fuente:
http://ecowatch.com/2014/06/12/bee-killers-sponsor-national-pollinator-week-3-ways-they-kill/Bee Killers Sponsor National Pollinator Week (And 3 Ways They Are Killing Bees)

miércoles, enero 22, 2014

Agricultor chileno ganó demanda a Monsanto y denunció a Transnacional en seminario Transgénicos de ministro Mayol











Por Lucía Sepúlveda Ruiz
www.periodismosanador.blogspot.com


Agricultor chileno ganó  demanda contra Monsanto y denuncia daños  provocados por transnacional


Por Lucía Sepúlveda Ruiz
José Pizarro Montoya, 38 años, agricultor sin tierra, y ex productor de transgénicos en la temporada 2009-2010 en Melipilla (RM), es el primer chileno y quizás el único latinoamericano que le ha ganado una demanda a Monsanto/ANASAC por incumplimiento del contrato. El intentó revelar su caso en el seminario sobre transgénicos organizado en Casa Piedra el 22 de enero por el ministro de Agricultura Luis Mayol. Allí panelistas internacionales y nacionales predicaban las bondades de los cultivos genéticamente modificados. Pizarro sólo quería intervenir para decir que no le recomendaba a ningún campesino trabajar para Monsanto cultivando transgénicos de exportación, porque podía terminar arruinado igual que él, además de dañar la tierra. En Chile hay aproximadamente 30.000 hectáreas de semilleros de maíz, soya y raps transgénicos de exportación, comercializados por las transnacionales Monsanto, Pioneer y socios chilenos agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas. La campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile impulsa una moratoria a la posible expansión de estos cultivos al mercado interno y una estricta fiscalización a los semilleros.
En septiembre de 2013, María Elena Rozas coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y Lucía Sepúlveda conocieron la experiencia de Pizarro y pudieron observar de primera fuente los resultados de las malas prácticas ambientales y comerciales de Monsanto/ANASAC en Chile. “El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En   el cultivo tenía que usar obligadamente y  en forma intensiva,  más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”, señala María Elena Rozas.
La sentencia contra Monsanto
La sentencia favorable a Pizarro en el juicio de rol 1385-11 caratulado como Agrícola Pizarro Ltda. con Agrícola Nacional S.A.C, fue dictada por el juez árbitro de la Cámara de Comercio, Francisco Gazmuri Schleyer. La Corte de Apelaciones de Santiago la confirmó en septiembre de 2013, rechazando el recurso de casación y  queja presentado por la empresa. Pero durante los cuatro meses posteriores la demandada se negó a cumplir el fallo. Por esa razón el agricultor no dio a conocer previamente su caso. Sólo a fines de diciembre de 2013, Pizarro recibió los 37 millones de pesos que la Cámara le ordenó pagar a la empresa, sin embargo esa suma no alcanza a cubrir los daños ocasionados. Los documentos de SAG de Declaración de Semilleros OVM incorporados en la demanda, identifican la solicitud de certificación como de ANASAC Chile (Monsanto) y son cuestionados por Pizarro que acusa complicidad con la empresa.
En el proceso fue decisivo el peritaje del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria),  elaborado por el ingeniero agrónomo Gabriel Saavedra del Real sobre lo ocurrido. También fue determinante la comparecencia de  Levi Manzur, académico de la Universidad Católica de Valparaíso y  destacado genetista de Los Andes,  cuyas conclusiones fueron en el mismo sentido de la denuncia del demandante.

Pérdidas millonarias
Pizarro perdió su casa, su máquina fumigadora, un tractor, y su camioneta. Lo abandonó su pareja y no tenía cómo recomenzar.  Quedó debiendo 90 millones de pesos al Banco Santander luego de cultivar en Melipilla maíz transgénico de Monsanto para ANASAC. María Elena Rozas comenta: “Lo ocurrido a este productor puede servir de ejemplo para centenares de pequeños productores agrícolas encandilados por promesas de grandes ganancias y trato justo, por parte de las empresas exportadoras de semillas transgénicas. Pero eso ocurre sólo al principio. La gran mayoría de los estafados no denuncia y se hace dependiente de lo que le ofrezca la empresa, que es cada vez menos. Y no hay muchas alternativas en el campo, no hay políticas públicas ni incentivos que favorezcan efectivamente la producción agroecológica; eso es lo que debemos cambiar”.
Pizarro proviene de una familia de agricultores de Los Andes (Región de Valparaíso), y trabajaba con su hermano como hortalicero. Para sembrar transgénicos arrendó en Melipilla 33,07 hectáreas, que son una parte del fundo Rumay del empresario Manuel Ariztía (de la industria de Pollos Ariztía), para producir maíz transgénico para ANASAC (Monsanto). El “gran negocio” de los transgénicos ha sido para Pizarro prácticamente el fin de su vida como agricultor.
Nos explica: “Yo ahora soy un estudioso de los transgénicos, aprendo a través de Internet, y además he averiguado sobre Monsanto y su prontuario criminal.” Cuando tomó conciencia de lo que le había ocurrido, se dirigió a la Agrupación Ecologista de Aconcagua, organización que forma parte de nuestra campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, estableciendo así contacto con RAP-AL Chile  para dar a conocer su caso y denunciar a Monsanto.
Hoy José Pizarro está en la lista negra de la transnacional, y a su vez, para el agricultor, Monsanto pasó a la categoría de empresa corrupta, abusadora y depredadora. “Yo he visto que con el maíz transgénico había ratones muertos a la vera del camino, después que se comían los choclos”, denuncia.
Indicaciones erradas para la siembra
En dos temporadas anteriores Pizarro había obtenido grandes ganancias con el maíz transgénico y la empresa lo consideraba un excelente productor. Nunca antes él se preguntó qué riesgos ambientales o comerciales podía correr tratando con Monsanto. “El año 2009 ellos quisieron hacer un experimento conmigo. Eran 12 agricultores los que estaban sembrando en Chile ese tipo de maíz y sólo a dos nos hicieron sembrar hileras de hembras (de semilla transgénica) y machos (de semilla híbrida) en proporción 4:1; los otros productores sembraron en proporción 4:2. El SAG estaba a cargo de fiscalizar y en mi opinión es cómplice de la empresa, porque en sus informes anotó que yo había sembrado 4:2, lo que estaba a la vista que no era así. Según sus informes,  pareciera que yo hubiera sembrado con las mismas instrucciones que les dieron a los demás productores. Pero no, yo sembré a ciegas, hacía lo que ordenaba la empresa, ni me fijaba en lo que escribía el certificador del SAG porque el contrato me obligaba a seguir estrictamente sus instrucciones.”
Quemar el maíz del vecino
Entre las instrucciones del SAG está asegurarse que no haya maíz criollo cerca, porque podría cruzarse con el cultivo transgénico y afectar su multiplicación. SAG vigila que no se perjudique la siembra de transgénicos,  pero al productor convencional  no lo protege nadie. Siguiendo las recomendaciones de Monsanto, Pizarro pidió a un vecino que había plantado maíz, que lo sacara. Pero se trataba de una persona mayor, que no aceptó porque quería tener sus propios choclos para humitas en el verano. El productor informó a la empresa y el agrónomo Francisco Araya Vargas, le ordenó “Tírale Roundup” (el herbicida que mata cualquier planta que no sea transgénica). Pizarro prefirió cortar de noche las panojas del maíz del vecino para que no pudieran dar polen y multiplicarse. Lo cuenta con vergüenza.
Costos del juicio
ANASAC Chile /Monsanto a través de su gerente Rodrigo Malagüeño aseguró en el juicio que ningún multiplicador de maíz transgénico los había demandado anteriormente. En general sólo las grandes empresas pueden ir a arbitraje a través de la Cámara de Comercio. Pizarro, que no estaba dispuesto a arruinarse en silencio, se arriesgó. “De partida tuve que pagar $700.000 para que me atendieran y luego $4.400.000 para financiar al juez. Puse una demanda por $218.000.000 y el juez finalmente falló en mi favor pero sólo saqué $37.000.000 que es muchísimo menos de todo lo que he perdido.”
Explica Pizarro: “Yo no recibí instrucciones adecuadas para la siembra y por eso la producción fue mala y la liquidación también. El precio se calcula sobre la base de la producción del mismo maíz por otros multiplicadores de la región del Maule, pero ellos recibieron instrucciones diferentes a las que me dieron a mí, y por eso produjeron mucho más que yo. El produjo 106.780 kg de maíz pero la producción real, seleccionada en la procesadora de Lo Espejo de acuerdo a los estándares requeridos por Monsanto, fue sólo de 38.509 kg”            .
La sentencia estableció que la empresa “incumplió una obligación de hacer, consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto, cayendo en incumplimiento contractual negligente”.
La captación de productores rurales
A Pizarro lo buscó Monsanto. Llegaron hasta el predio donde él cultivaba hortalizas en Melipilla y le dijeron que por satélite lo habían ubicado porque el lugar se prestaba para cultivo de maíz transgénico pues no había otro maíz convencional cerca. El primer año (2008) le regalaron la semilla transgénica y el Roundup. Pizarro sólo tuvo que comprar abonos e insecticidas. Incluso le pagaron el arriendo del predio. El sólo debía cuidar el cultivo. Le ofrecieron pagarle tres millones de pesos por hectárea. En 2009 también le dieron la semilla “pero el veneno lo compré yo. Estuve dos días sembrando y a pesar que yo tenía máquinas la empresa me obligó a sembrar con las de ellos, que son más nuevas, eso fue un gasto enorme”, explica el productor rural. Ese mismo año Mosanto compró la división de maíz y soya de ANASAC. Los productores recibieron una nota diciendo que en adelante, debían seguir las instrucciones de ANASAC Chile, es decir de Monsanto, el nuevo dueño. Pero para los efectos comerciales y legales, curiosamente Pizarro debió entenderse con ANASAC SA, cuyo gerente es Rodrigo Malagüeño, una estrategia para no figurar abiertamente en la querella.
Incumplimiento de contrato
El arbitraje de la Cámara de Comercio estableció que ANASAC/Monsanto incumplió su obligación “consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto”, incurriendo en incumplimiento contractual negligente. La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó este fallo y no existen más instancias para este tipo de arbitraje. La sentencia de la Corte, firmada por Pilar Aguayo, Carlos Carrillo y la abogado integrante Claudia Schmat, también condenó a ANASAC a pagar los costos de la apelación.
José Pizarro concluye señalando: “Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”.