Tocará temas de actualidad en áreas referidas a pueblo mapuche, medio ambiente, terapias de sanación, derechos humanos y otros.
domingo, julio 19, 2015
La Operación Colombo en las turbias aguas de la impunidad
El 24 de julio se cumplen 40 años de la
publicación de la “Lista de los 119” en
diversos medios nacionales. La impunidad es la regla, salvo para 19 casos en
que la sentencia de la Corte Suprema contempla prisión efectiva para los
criminales (ver cuadro 1). La justicia chilena sólo comenzó a actuar después de
la detención de Pinochet en Londres, el 2001, iniciándose la investigación del montaje que la DINA, el
servicio secreto de Pinochet, denominó “Operación Colombo”. En 2009, sin
embargo, la Corte Suprema absolvió a todos los criminales por la desaparición
de la estudiante de servicio social y miembro del MIR, Jacqueline Binfa, revocando la sentencia del
ministro de fuero Alejandro Solís y aplicando la total prescripción de los
delitos.
"Exterminados como
ratas", tituló La Segunda el 24 de julio de 1975 refiriéndose a estas
desapariciones. Eran 19 mujeres (una de ellas, Jacqueline
Drouilly, embarazada) y 100 hombres, todos luchadores antidictatoriales, la
inmensa mayoría menores de 30 años. Sin excepción, amaban la vida y la
libertad. De sus 97 hijos, trece fueron póstumos, y dos nacieron en cautiverio.
Entre los secuestrados del 8/7/74 al 20/1/75 había parejas, hermanos, amigos y
compañeros de militancia; estudiantes, obreros, profesionales, periodistas,
actores, sastres y pobladores. Varios eran de Ñuñoa, otros de Villa
Francia, la José María Caro, La Legua, La
Bandera, o Peñalolén. Algunos eran originarios de Antofagasta, o La Serena , Talca, Concepción,
Temuco, Chillán, Valdivia, Los Angeles y Longaví. La mayoría militaba en el MIR
pero también había comunistas, socialistas, del MAPU o sin militancia. Los
sobrevivientes los vieron por última vez
en centros de tortura ubicados en Londres 38, Villa Grimaldi, la “Venda Sexy” o
Cuatro Alamos.
Los medios chilenos en dictadura habían encubierto los
crímenes "informando" en grandes titulares que ellos habían muerto en
el exterior producto de rencillas internas. Reprodujeron notas de Lea y O Dia, revistas creadas para ese fin en Argentina y Brasil. El montaje fue en parte obra de Álvaro Puga, director de
Asuntos Civiles de la dictadura y jefe de Operaciones Sicológicas de la DINA,
quien firmaba como “Alexis”. Así lo establece el fallo emitido en 2006 por el Tribunal de Etica del
Colegio de Periodistas, al que recurrió el Colectivo 119. Puga no era
periodista y no ha figurado en ningún procesamiento. Los diarios de la cadena El Mercurio fueron parte crucial de la
maniobra, por lo cual Agustín Edwards fue
interrogado en 2013 por el ministro Mario Carroza a raíz de la querella interpuesta por miembros del Colectivo 119 ese año contra
Edwards y los responsables civiles del montaje. En 2015 Agustín Edwards fue finalmente
expulsado del Colegio de Periodistas. La sanción emitida por el citado Tribunal
de Etica, se basa, entre otros cargos, en los atentados a la libertad de
expresión promovidos por El Mercurio a partir del golpe de Estado de 1973.
Prisión efectiva con pensiones para 10
Es alarmante comprobar que pese al discurso
oficial, a nivel nacional y en este episodio represivo, la impunidad se
confirma como la tendencia dominante. La interminable espera de justicia
continúa para 90 de las desapariciones. Sólo 10 criminales cumplen sentencia
efectiva en los 29 casos de Operación Colombo fallados por la Corte Suprema:
Manuel Contreras (ex director de la DINA) y Marcelo Moren Brito (ex jefe de
Villa Grimaldi, con 17 condenas cada uno); Miguel Krassnoff (cabeza de la
brigada Halcón, por 12 casos); Manuel Carevic (agrupación Purén, 3); Pedro Espinoza (ex jefe DINA, 4 casos); Francisco Ferrer
(ex jefe DINE, 3 casos); Gerardo Godoy (ex jefe Brigada Tucán, 3); Raúl
Iturriaga (ex jefe sección exterior DINA, 3); Orlando Manzo, ex jefe de Cuatro
Alamos (2); y Basclay Zapata integrante de Halcón, por 11 casos. Los diez
continúan recibiendo millonarias pensiones y mantienen su grado militar, cuestión
que los sitúa en niveles de vida superiores a la gran mayoría de los chilenos.
Concierto contra la impunidad
Para conmemorar el aniversario, el Colectivo 119 junto a decenas de
organizaciones sociales y populares
convocan este viernes 24 al Concierto “Por Justicia Contra la Impunidad”, en el
Centro Cultural Chimkowe de Peñalolén, desde las 17 horas. Se respira impunidad
en estas causas pero también a nivel país, sostienen los organizadores del
Colectivo Familiares y Amigos de los 119. Los ex presos políticos que con sus
testimonios contribuyeron de forma generosa y decisiva al avance de los juicios,
son una vez más ninguneados por el Estado chileno, sordo a sus demandas de
justicia y reparación expresadas en una prolongada huelga de hambre.
Es turbulento el marco de los 40 años de la publicación de la Lista de
los 119. La Corte de Apelaciones ha puesto en libertad al autor material de un
crimen del caso Degollados, Alejandro
Sáez, que había sido condenado a cadena perpetua. El fallo, considerado
aberrante por familiares de los caídos y las organizaciones de derechos humanos,
podría repetirse. Hasta ahora nuevas sentencias a firme han impedido que Contreras,
que postuló en 2011 a la salida dominical, y Miguel Krassnoff que solicitó a la
Corte la libertad condicional, estén libres. Por otra parte, los criminales Daniel
Cancino, Ricardo Lawrence, y Rubén Fiedler están prófugos eludiendo el cumplimiento de
sus sentencias.
El persistente trabajo de rescate de la
memoria y de acompañamiento a los procesos llevado a cabo por el Colectivo 119
Familiares y Amigos impide, sin embargo, que a la impunidad se sume el olvido. Diversas
iniciativas artísticas y académicas florecen a contrapelo de la injusticia: en la Universidad de Chile, se abrió
recién un concurso de ensayos sobre “Juicio Público a los Medios de Comunicación
a 40 años de la Operación Colombo”; se estrenó en 2013 un documental (“119
esperanzas”, de Luis Parra F). En Sao Paulo y Montevideo se ha exhibido la
muestra fotográfica de Cristián Kirby “119”, sin acogida en Chile como
proyecto; hay un libro reportajes (“119 de nosotros”), varias tesis de grado, y
el Museo de la Memoria expondrá el proyecto “Hilos de Ausencia” durante 119
días, a partir del sábado 26 de julio.
Impunidad
“biológica”
The Clinic entrevistó en
marzo de 2014, al ya retirado ministro
Alejandro Solís, que durante su desempeño emitió 44 fallos en causas de
derechos humanos, e incorporó en ellos principios del derecho internacional en
derechos humanos. Expresó Solís: “Falta
voluntad de apurar este tipo de causas. Que sea genérico o individual, no lo
sé. Si pasa el tiempo ¿en qué se traduce esto? Se van muriendo los familiares de las víctimas
y se van muriendo los testigos y los inculpados, por razones de salud no pueden
ir a la cárcel. Entonces se produce una impunidad biológica.”
Además de los 29 fallos dictados por la
Suprema por casos de la Operación Colombo, hay 6 sentencias ya confirmadas por
la Corte de Apelaciones que deben seguir su camino hacia la Corte Suprema, y 30
fallos de primera instancia (ver 2 cuadros anexos). Pero entre julio de
2012 y junio de 2013, las Cortes de Apelaciones fallaron solamente siete
sentencias de primera instancia. Estas demoras son habituales.
Entre las argucias
usadas por las defensas, está solicitar la actualización
de exámenes de facultades mentales por el Servicio Médico Legal. Es obligatorio
hacerlo para condenas superiores a 15 años y un día, o cuando el condenado
tenga más de 70 años.
Imposible olvidar que el principal responsable de las acciones de la DINA,
Augusto Pinochet Ugarte, jamás pagó por ninguno de sus crímenes, aunque fue
procesado y prontuariado por estas causas.
Según cifras
totales del poder judicial (a marzo 2014), en las 1045
causas abiertas por violaciones a los derechos humanos en dictadura, se han dictado 247 sentencias, de las cuales 217 son condenatorias
y 30, absolutorias.
El truco de la media prescripción
En 10 fallos sobre casos de la Operación
Colombo, a partir de julio de 2007, la Corte Suprema hizo simulacros de justicia
que permiten a todos o algunos de los condenados la libertad, gracias a la
figura de la “media prescripción”, que el Ministro Hugo Dolmetsch y otros aplican
sistemáticamente rebajando las sentencias para posibilitar la libertad de los
criminales (ver Cuadro 2). Estas prácticas revelan que la doctrina
internacional de derechos humanos está lejos de ser asimilada y comprendida por
la mayoría de la judicatura chilena, con honrosas excepciones. El ministro
Carlos Cerda ha atajado esta figura en fallos recientes.
La abogada y
aspirante a doctora en derecho Karinna Fernández analiza este tema en su
artículo “La jurisprudencia de la Corte
Suprema Chilena frente a las graves violaciones a los derechos humanos” (Revista
del Magister y Doctorado en Derecho), recordando que la Corte Interamericana de
Justicia es claramente contraria a la aplicación de la media prescripción. En
delitos de lesa humanidad, las sentencias deben cumplir con parámetros de
“proporcionalidad y pertinencia” que justamente no se dan en estos casos, claramente
contrarios al derecho internacional.
Están libres los criminales responsables de
los secuestros del ex estudiante de
Historia en el Pedagógico, Félix de la Jara Goyeneche; el
estudiante de ingeniería en minas Julio Flores; el carpintero socialista Ofelio
de la Cruz Lazo; el interventor de la
industria de aceros Franklin, Sergio Montecinos; el estudiante de ingeniería y
dirigente del MIR Osvaldo Radrigán; el estudiante de sociología Jaime Robotham,
el electrónico Marcelo Salinas, el decorador Fernando Silva Camus, y su hijo,
Claudio Silva, estudiante de Pedagogía.
Sentencias a más de 10 años
Sólo en 14 de las
29 sentencias analizadas, los perpetradores de estos delitos de lesa humanidad recibieron
penas mayores a los 10 años de prisión por la Operación Colombo, considerada
hoy como la marcha blanca de la Operación Cóndor que desarrolló posteriormente la DINA actuando
coordinadamente con los servicios de inteligencia del Cono Sur y otros. La
Corte Suprema dictó en 2004 la primera sentencia por estos crímenes,
confirmando el fallo original del ministro Alejandro Solís por el secuestro de
Miguel Angel Sandoval, mirista, ex miembro del GAP en su primera fase (escolta
del presidente Allende). Así fue como el
28 de enero de 2005 el criminal jefe de la DINA, Manuel Contreras fue llevado a
la fuerza al Penal Cordillera donde comenzó a cumplir la primera de una larga
serie de condenas. Fue un día de júbilo para Chile y el mundo.
Otra sentencia de trascendencia internacional fue la emitida a fines de 2014 por el
secuestro y desaparición del estudiante de filosofía y dirigente del
MIR, Alfonso Chanfreau, quien tenía nacionalidad francesa. La sentencia fue
posterior al fallo dictado por la corte francesa en 2011 en un juicio notable por
la investigación desarrollada. En Francia se condenó en rebeldía a Contreras y
otros a cadena perpetua. En Chile la más alta condena en el juicio por el mismo
crimen, fue de 10 años. Para tener una instancia de comparación más próxima,
veremos el caso de Argentina. A agosto de 2011 en ese país el promedio de sentencias
finales era de 35,25 años. El promedio de las sentencias dictadas en Argentina
en toda instancia, en 2010 se sitúa entre los 20 y 25 años, con varias condenas a cadena perpetua y una
sola menor a 15 años, según cifras del Centro de Estudios Legales y Sociales www.cels.org.ar .
Méritos de Contreras y Krassnoff
Una muestra de amor
por la impunidad se encuentra en la sentencia pronunciada por los ministros
Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros, Hugo Dolmetsch, y Carlos Künsemüller en el fallo por el secuestro de Jaime
Robotham Bravo, emitida en 2011,
“condenando” a 5 años presidio menor (es decir en libertad) a Manuel
Contreras, Marcelo Moren, Pedro Espinoza, Rolf Wenderoth, Fernando Lauriani,
Miguel Krassnoff y Daniel Cancino por cumplir los requisitos (artículo 15 de la
Ley 18.216 sobre Medidas Alternativas a
las penas)“precisamente en mérito de los antecedentes personales consignados
por sus defensas, tomando en consideración el largo tiempo transcurrido desde
la consumación de los hechos punibles, como asimismo el mérito que emana de los
antecedentes...se les concede la libertad vigilada....por un lapso similar al
de la pena principal sufrida por cada uno de ellos.”
La escuela del ministro Solís
Para el Colectivo 119 es destacable el trabajo del ministro Alejandro Solís que
hasta su retiro investigó en forma intensiva los hechos denunciados,
incorporando en los fallos por primera vez la doctrina internacional de
derechos humanos, así como testimonios y contexto. Por esa senda caminan ahora
los ministros Leopoldo Llanos y Hernán Crisosto que junto a los magistrados
Carroza y Vásquez, llevan estas causas. Con respecto a la Operación Colombo, el
ministro Crisosto ha dictado ya 13 sentencias en lo que va transcurrido de 2015
y firmó otro fallo en 2014. Por su parte, el ministro
Llanos dictó 11 sentencias en 2014 y 2 en 2015, lo que totaliza 30 sentencias
de primera instancia sumando las de otros ministros.
La espera sin fin
De los 90 casos
restantes, hay 15 con Acusación formulada, y se espera el fallo
correspondiente. En 25 casos ya se han dictado los procesamientos que preceden
a una acusación (detalles en Cuadro 2). Pero en 13 casos aún no se adoptan
decisiones a nivel judicial. Los procesos están en etapa de sumario, o bien han
sido reactivados hace muy poco. Son los casos del obrero de la construcción
Eduardo Alarcón Jara, del estudiante de Biología y ex alumno del Manuel de
Salas, Luis Fuentes Riquelme; del ex estudiante valdiviano de ingeniería
comercial y miembro del GAP Néstor Gallardo Agüero; del secundario del Liceo
Ché Guevara de San Miguel, Jorge Antonio
Herrera Cofré; del joven militante del MIR de Lautaro, Ramón Labrador Urrutia.
Tampoco hay
novedades judiciales en el caso del militante del MAPU y ex redactor de “Chile
Nuevo”, Sergio Lagos Hidalgo; del comerciante y militante comunista Juan
Bautista Maturana Pérez; del ex dirigente sindical socialista Edgardo Morales
Chaparro; ni del futbolista de barrio y
dirigente del MIR de Lo Valledor, Leopoldo Muñoz Andrade. La impunidad continúa
en la desaparición de Ramón Núñez Espinoza, el
joven estudiante de la USACH de quien el entonces embajador Sergio Diez,
recientemente fallecido, dijo en Naciones Unidas: “No tiene existencia legal”.
Cuarenta años después
de la Operación Colombo, la justicia no ha llegado para el dirigente
poblacional de La Bandera, Gary Olmos Guzmán, ni para Jorge Ortiz Moraga, mirista, estudiante
de medicina, y rugbista y para el estudiante de sociología Carlos Salcedo Morales, desaparecido desde el
campo de concentración y tortura de
Cuatro Alamos. Contradictoria conducta de los tribunales cuya Corte Suprema
pidió perdón por su rol en dictadura, sin
que en su conjunto los tribunales actúen consecuentemente.
jueves, mayo 28, 2015
“Señor Seed Monsanto” ahora educa niños de Buin, comuna natal de Claudio Bravo
Pablo Rosales, el gerente de la Planta de Granos de Monsanto en
Paine/Viluco, invitó a la comunidad local a un acto el miércoles 27 de mayo, en la Escuela básica “Humberto Moreno Ramírez”
(ex Santa Victoria) de Viluco, en la comuna de Buin, donde lanzó un video de Seguridad Vial
dirigido a los 370 alumnos de la escuela
pública y sus familias. Buin TV registró
la actividad en el video "Señor Semilla"
En la escuela, que
lleva el nombre de un destacado futbolista de ColoColo nacido en Buin, hubo
dignos profesores que objetaron la actividad, pero su Director, Juan Carlos
Ramírez, se impuso e invitó a sus
colegas directores a sumarse a la
iniciativa de relaciones públicas de Monsanto.
“Sandía Calada” por Bozán
Por su parte, el alcalde de Buin, Angel Bozán
(PPD) subió sin rubor a su facebook el video “Señor Seed”, lanzado apenas tres
días después de la Marcha Global contra Monsanto del 23 de mayo, a la que en Santiago adhirieron miles de
personas. El respaldo del alcalde de esta comuna fue una verdadera “sandía
calada” para la maniobra de lavado de imagen de la transnacional con la peor
reputación en América Latina y el mundo. Al final del video se concluye que “la
preocupación por las personas es fundamental para Monsanto.” Bazán bajó el video 24 horas después de publicarlo, cuando empezó a ser denunciado en redes sociales.
En 2013 el alcalde RN
Diego Vergara, de la comuna de Paine (provincia del Maipo), firmó una “Alianza Estratégica” con Monsanto.
Ahora lo secunda en esa tarea el alcalde Bozán. A través de esa alianza con
Vergara, Monsanto inició el plan de
construcción de una imagen positiva a
nivel local, mientras sigue masificando el uso del tóxico herbicida glifosato (nombre comercial
Roundup ) que pone en riesgo suelos, aguas y comunidades cercanas a los semilleros transgénicos en todo el país.
Las
instituciones no funcionaron
El video del “Señor
Seed Monsanto” es el resultado del desamparo vivido por la población de Viluco/Buin, hasta el 2 de
octubre de 2014 cuando cortaron la ruta G46 que une la ruta 5 Sur con Isla de
Maipo. Chile Visión cubrió la movilización el 2 de octubre.
Durante tres días se
manifestaron los buinenses. El 30 de
septiembre, dos trabajadores habían
muerto atropellados por un camión que llevaba maquinaria agrícola, elevando así
a 22 las víctimas en un solo año en la ruta, rebautizada como “Carretera de la
Muerte”. Los vecinos recibieron entonces
incluso el apoyo de su más ilustre buinense, Claudio Bravo, el extraordinario arquero de la
selección chilena. Finalmente el ministro de obras públicas se comprometió a dotar la ruta de señalética, vermas y lomos de
toro, entre otros, para darle seguridad
a la población frente al intenso tráfico existente.
Ya se instalaron los
reductores de velocidad y este año no ha habido muertes. La seguridad vial es
fundamentalmente una tarea que en Chile desarrolla el departamento de ese
nombre dependiente de Obras Públicas, así como Carabineros de Chile. La
evidente desidia de las autoridades abrió la brecha para que la transnacional
apareciera resolviendo un problema que interesa a todos y neutralizando cualquier protesta debido a la necesidad real
de proteger a los niños y niñas, cuestión no abordada en 2014. Monsanto ya
logró “meter la puntita” y se sabe que el próximo 2 de junio se reúne con el
director del Liceo Enrique Bernstein de Paine para seguir adelante con su plan.
Es necesario estudiar los presupuestos municipales para poder
establecer cuántas iniciativas locales está financiando Monsanto en Chile,
encubierto bajo el equívoco manto de la llamada “responsabilidad social
empresarial” y amparado en necesidades no resueltas por las autoridades. Monsanto,
asediado globalmente, teme el contagioso
ejemplo de comunidades informadas como la del barrio Malvinas Argentinas de
Córdoba, y las Madres de Pueblos Fumigados, organizaciones argentinas que están
hartas del veneno con el que han sido rociadas por Monsanto.
Monsanto y su cría: el Roundup
La transnacional se ha jactado últimamente en CNN y en su propia web
de ser la principal exportadora de semillas transgénicas de Chile, cuestión que
SAG (a cargo del tema transgénicos) evita confirmar actualmente en el sitio web.
En sus diez hectáreas de instalaciones, la planta de Paine recibe el maíz
transgénico proveniente de aproximadamente 300 predios arrendados por Monsanto (con
diferentes nombres, como ANASAC y otros)
a productores ubicados desde la Región Metropolitana a la Región del
BioBio. Allí se recibe, selecciona y seca el maíz transgénico, para ser finalmente
exportado a Estados Unidos y Canadá. También se exporta, en menor
cantidad, maíz convencional (híbrido) a
países europeos.
En Chile, en la temporada 2012/2013 se cultivaron un
total de 27.776 hectáreas de cultivos transgénicos resistentes al glifosato, un
83% de las cuales corresponden a semilla de maíz transgénico.
Según cifras del boletín de insumos de ODEPA, en los años 2014 y 2013 la
importación de herbicidas fue de 8.868
toneladas y 9.620 respectivamente.
En todos los casos, se trata
de variedades de maíz resistente al herbicida glifosato (nombre comercial
Roundup), recientemente declarado como probable carcinógeno por la Agencia
IARC de Investigación del Cáncer,
dependiente de la OMS.
El “acampe” que
detuvo a Monsanto
La reacción contra Monsanto en
Argentina se produjo en los últimos años cuando las comunidades vecinas a
cultivos de soya transgénica comenzaron a notar un sospechoso aumento de
muertes por cáncer y de casos de nacimientos con malformaciones congénitas. Fue
así como se organizaron las madres del barrio Ituizangó Córdoba, de donde es originaria la
lideresa Sofía Gatica. Ella encabeza el
llamado “acampe por la Vida”, una ocupación autogestionada del predio elegido
por Monsanto en el barrio Malvinas Argentinas, a 15 km de la ciudad de Córdoba.
El acampe ha impedido que se construya allí una planta de tratamiento de semilla. Una
hija y una sobrina de Sofía Gatica murieron de cáncer, y ella se ha consagrado
a la lucha en defensa de la vida de los niños y niñas de las comunidades
afectadas por la acción criminal de esta industria biotecnológica en Argentina
En 2009 el doctor Andrés
Carrasco, destacado investigador de la Universidad
de Buenos Aires, ya fallecido, entregó a
este grupo de madres, los resultados de su estudio sobre el glifosato, incluso
antes que se publicara la investigación en una revista científica, por la
gravedad de los hallazgos. Estos mostraban en experimentos con embriones de
anfibios, las malformaciones que producía el uso de glifosato, en
concentraciones menores a las usadas en la agricultura. La organización Médicos
de Pueblos Fumigados comenzó desde entonces a documentar los problemas
detectados en las zonas afectadas por el uso de glifosato en cultivos
transgénicos tolerantes al Roundup. En 2014, investigadores de la Universidad
de Córdoba documentaron en terreno en la localidad cordobesa de Monte Maíz el
aumento de muertes por cáncer, concluyendo que ello estaba asociado a
monocultivos locales en los que se usa el herbicida glifosato y otros
agrotóxicos peligrosos. La población presenta cinco veces más casos de cáncer
que la media registrada por la Organización Mundial de la Salud.
lunes, mayo 25, 2015
miércoles, mayo 20, 2015
martes, mayo 05, 2015
Debatiendo con mordaza en Qué Comes de TVN
Por Lucía Sepúlveda Ruiz
www.periodismosanador.blogspot.com
Lo positivo del programa ¿Qué Comes? Frankenfood fue colocar el tema en la pantalla (con un título que era
publicidad engañosa)... y mostrar por primera vez en tv el decreto de
etiquetado de alimentos transgénicos que Bachelet y Lagos no promulgaron el
2000. Pero la balanza estuvo claramente cargada para el lado empresarial
evidenciándose el conflicto de interés con el avisaje en ese medio. Este 23 de
mayo tenemos que volver a ocupar la calle con nuestras demandas: que Monsanto
deje de sembrar cáncer trasgénico cultivado con glifosato en Chile, que Bachelet etiquete los alimentos transgénicos, y que prevalezcan
la semilla campesina e indígena y la agroecología sepultando definitivamente la
Ley Monsanto.
Afirmación equívoca
Lo más
negativo de Qué Comes es haber dejado la sensación de que no hay alternativas de
alimentación sana. Dos hechos fueron determinantes para ello, uno al inicio del
programa, cuando se hizo un juego con público, para concluir que todos los
alimentos tenían “intervención de la ciencia y la tecnología”. Esa afirmación
era equívoca pues si hubieran colocado fruta y verdura orgánicas (cosa que no hicieron) eso habría tenido también cierta tecnología,
es decir métodos de producción sana. La idea de que “todo alimento” tiene intervención
es propia del discurso de la industria pro-transgénicos y es funcional al
conformismo. El otro hecho que contribuyó a la confusión fue que apenas
mencionaron que el glifosato fue
reclasificado por el IARC/OMS probable
cancerígeno y en cambio asociaron el cáncer con la acrilamida, llenando
una atractiva porción del programa con ese problema saliéndose fuera del
tema. Promocionaron un futuro catastro de alimentos con acrilamida y
escondieron la guía de productos transgénicos de Nestlé, Kellogg y otros.
Efecto derrotista
Varios
comentarios en twitter mostraban una audiencia convencida de que “no hay nada
que hacer”. La única alternativa dada fue la educación en alimentación sana a
un grupo de niños. Pero no hubo entrevistas sobre agroecología ni huertas urbanas
ni agricultura orgánica, pese a que Luis Puente, el ingeniero en tecnología en
alimentos dijo que en el futuro el alimento tenía que ir hacia un equilibrio
entre la innovación y los alimentos tradicionales.
Monsanto
tuvo omnipresencia en el programa. Apareció Carlos Muñoz, vicedecano de
agronomía de la U y presidente del comité de Fitomejoradores de ANPROS gremio
liderado por Monsanto; seguido por Patricio Arce, investigador de la UC Ese departamento de biotecnología según
entendemos, está financiado por el convenio Monsanto/UC suscrito en 2010. Arce
no reveló cuál era el gen resistente a la sequía que insertaban en los cítricos,
sólo habló del agrobacterium que
transporta el gen de interés.
Marketing
La
investigación de Arce es la nueva cara de la transgenia. Buscan convencer que
van a resolver un problema del país y no de una empresa. Es importante asumir
que esta es la estrategia comunicacional ideada por Monsanto y la industria biotecnológica para
ser aceptada por la sociedad que mayoritariamente desconfía o rechaza la
manipulación genética. Atención Arica: Arce afirmó que el próximo año ya
podrían plantar cítricos transgénicos en el norte, comercialmente. ¿Y con qué
ley? Hace unos siete años investigadores de la UC que estaban fabricando un
tomate-vacuna contra la hepatitis también informaron estar a punto de lanzar su
producto, lo que nunca ocurrió.
Gonzalo
Pardo del SAG y Romilio Espejo (U de Chile) coincidieron en que no se ha podido
legislar para legalizar los transgénicos para el mercado interno, por el
rechazo provocado por esas iniciativas.
No a la Guía de Alimentos Transgénicos
En
cuanto a la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, se vieron unos segundos
de marcha y actividades en pantalla, e imágenes
del libro “Transgénicos: Mitos y Verdades” de Antoniou Fagan y Robinson
que traduje el año pasado. Pero Qué
Comes dejó debajo de la mesa nuestra “Guía de Alimentos que Pueden Tener
Transgénicos” Guía de Alimentos que Pueden Contener Transgénicos (y alternativas saludables). De
todo lo que hablé (largamente, en dos oportunidades) aparecieron algunos
segundos sobre posibles alteraciones derivadas de la transgenia y de la
relación plaguicidas/transgénicos, censurando todo lo relativo al estudio de
Gilles Eric Seralini, los del Dr. Carrasco, y datos sobre el aumento
exponencial del cáncer en Argentina y los impactos sociales y ambientales de los
transgénicos. Y tampoco dijeron que me entrevistaron en la Ecotienda ubicada en
Domingo Toro Herrera 1361, un espacio de venta de alimentos sanos producidos
por la Cooperativa Verde, Chiloé Orgánico y Tierra Viva, entre otros. Es parte
de la alternativa que estamos construyendo y que prefieren no ver.
Debut de Yuri Charme
Qué
Comes fue en cambio el debut televisivo de Yuri Charme, director de Monsanto
para Chile y Perú. Antes hablaba con la prensa José Salazar, gerente para
Chile. En 3 o 4 intervenciones Charme afirmó que el glifosato no genera más
daño que la sal, y que con o sin ley Monsanto seguirán envenenando igual.(o sea
exportando transgénicos, dice él).Denostó todos los estudios científicos que
muestran el daño de los transgénicos, secundado por P Arce.
Un
espacio muy menor tuvo Camilo Rodríguez-Beltrán, académico de la UDD que a
nivel internacional participa de las reservas sobre el tema de la transgenia y
exige evaluación del riesgo tomando en cuenta también factores sociales y
ambientales. Con seguridad fue muy editado pues la argumentación que le
escuchamos en otras oportunidades era más fuerte y clara. María
Isabel Manzur tuvo algunos segundos bien precisos respecto de riesgos y la
falta de etiquetado.
De esta
manera ¿Qué Comes? dejó la mesa bien servidfa por Monsanto, aunque permitió que
hubiera unos invitados de piedra tirando el mantel.
El mejor tweet fue éste:
ROBIN HOOD @CarlosAmpuero · 5
de may.
Viendo #QueComes entiendo porque
la #EnaVonBaer
sale con tanta tontera, los transgénicos afectaron su adn y crearon falla en su
secuencia 



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miércoles, abril 29, 2015
RAP-Chile demanda a Bachelet prohibir el glifosato para detener la siembra de cáncer
RAP-Chile demanda a Presidenta Bachelet y SAG la prohibición
inmediata del herbicida glifosato. La siembra de cáncer tiene que parar! En
Chile se usa glifosato para los transgénicos (Roundup Ready), para los cultivos
forestales y los convencionales. En 2013 se importaron 9.620 toneladas de
herbicidas, de los cuales la mayor parte
es glifosato. Esto se usó en las 25.040 hectáreas de maíz transgénico
resistente al Roundup cultivadas en 2013 y en las 92.378 hectáreas de maíz
convencional sembradas ese año, además de fumigaciones en forestales y
hortalizas.
Santiago de Chile, 29 de abril
de 2015/ La Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile, junto a la Red de Acción en
Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina RAP-AL y a la red global
Pesticide Action Network, demandaron al gobierno
de la presidenta Michelle Bachelet y al Servicio Agrícola y Ganadero SAG la prohibición inmediata del herbicida
glifosato. La Agencia Internacional para
la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) recientemente reclasificó al glifosato como “probablemente
cancerígeno para los humanos.” La IARC concluyó que hay suficiente evidencia de
que es cancerígeno en experimentos animales.
En su carta a las autoridades,
RAP-Chile urgió a la Presidenta Michelle Bachelet a mostrar su voluntad
política de marcar un giro hacia una agricultura sustentable, sana y
libre de tóxicos, como ha sido demandado por las comunidades y organizaciones
campesinas, las organizaciones sociales, ambientales y de consumidores.
La siembra de cáncer en Chile
Según cifras del Boletín de Insumos de ODEPA, en los años 2014 y 2013 se
importaron 8.868 toneladas de herbicidas y
9.620 toneladas de herbicidas respectivamente. De esa cifra total,
sabemos que la mayor parte corresponde a herbicidas que tienen en su
formulación el principio activo glifosato, que
se
utiliza en cultivos transgénicos pero también ampliamente en miles de hectáreas
de maíz convencional, así como en plantaciones forestales, hortalizas y
frutales. En Chile en la temporada 2012/2013 se cultivaron un total de 27.776
hectáreas de cultivos transgénicos resistentes al glifosato, un 83% de las
cuales corresponden a semilla de maíz transgénico. El año 2013, en las regiones
comprendidas entre Coquimbo y Los Lagos, se cultivaron en Chile 92.378
hectáreas de maíz convencional según cifras entregadas por ODEPA. Ese mismo año
hubo 25.040 hectáreas de maíz transgénico resistente al Roundup.
“El herbicida de Monsanto, el glifosato, es
peligroso para la salud de niños y adultos residentes en comunidades rurales de
la Argentina”, confirmó Javier Souza, director de Pesticide Action
Network International. “Miles de personas sufren enfermedades y malestar
debido al uso del glifosato, y en algunas comunidades de la Argentina
afectadas por las pulverizaciones, la tasa de personas con cáncer, es dos o
cuatro veces más alta que la media normal del país.”
En Argentina se estima que unas 24 millones de
hectáreas se cultivan con vegetales transgénicos, especialmente la soja,
resistente al glifosato. Allí, en 2014, cerca de trescientos millones de
litros de glifosato fueron aplicados sobre el cultivo de soja y otros cultivos
como hortalizas, tabaco, arboles exóticos, etc.
Monsanto es el creador tanto
del herbicida cuyo nombre comercial es RoundUp (que contiene el ingrediente
activo glifosato) como de las semillas de soya, maíz y algodón transgénicos, que
han sido manipuladas genéticamente en laboratorio para hacerlas resistentes al
glifosato.
Este herbicida se ha
convertido en el plaguicida más utilizado en el mundo, entregando billones de
dólares en ganancias a esta transnacional biotecnológica. En Estados Unidos,
alrededor del 94% de la soja, 89% del maíz y el 91% del algodón plantado son
genéticamente modificados para resistir al glifosato. El Roundup
actualmente es fabricado también por otros productores de venenos químicos en
China y otros países.
“Glifosato y otros herbicidas
también han sido asociados a la resistencia a antibióticos”, dijo Judy Hatcher,
vice- directora de PAN Internacional. “La combinación de probable cancerígeno y
resistencia a antibióticos de los plaguicidas estrella de Monsanto, constituyen
un fuertísimo llamado de atención para la comunidad global. Como un tema de
mayor prioridad, los políticos deberían mantener fuera del mercado la
próxima ola de semillas transgénicas resistentes al glifosato y otras
sustancias químicas antiguas y
peligrosas”, agregó.
Investigadores de Nueva
Zelanda hallaron que formulaciones de herbicidas que contienen glifosato, 2,4-D
y dicamba, pueden desarrollar una resistencia a antibióticos en bacterias que causan enfermedades, tales como
E.coli y Salmonella.
A nivel global Pesticide Action Network (PAN) ha marcado un compás de espera
de los próximos
60 días para que los gobiernos adopten las medidas de prohibición del glifosato
y aborden las preocupaciones señaladas
en los estudios recientes.
RAP-Chile reiteró asimismo su
llamado al gobierno de detener la comercialización de los plaguicidas altamente
peligrosos y los neonicotinoides que matan a las abejas. Demandó en cambio políticas
de promoción de la agroecología y la agricultura orgánica, que protejan a los
trabajadores, consumidores y el medioambiente, y que ofrezcan una vida digna a
los agricultores.
Contactos:
María Elena Rozas, coordinadora nacional
RAP-Chile
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