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miércoles, noviembre 24, 2010

En Los Angeles: Memorial por caídos en dictadura


El Hogar Estudiantil de Los Angeles, antes del golpe militar, según foto del Colectivo Los Angeles/Chile.Y a la izquierda, el campanil universitario.

El viernes 3 de Diciembre a las 11.30 horas se inaugurará en Los Angeles -región del BíoBío- un memorial en homenaje a Jaime Araya, Luis Cornejo,Fabián Ibarra, Eduardo Miranda y Pedro Ríos,todos miembros de esa comunidad universitaria asesinados en distintas circunstancias luego del golpe militar.

La cita es en el Campus de la Universidad de Concepción, calle Juan Antonio Coloma N. 201 de Los Angeles. La organización integrada por profesores y ex estudiantes que llevó adelante esta iniciativa se llama "Sueño Angelino" y comenzó a gestar el proyecto años atrás, durante el gobierno de Lagos. Se invitó al alcalde de la comuna, Joel Rosales, concejales, diputados y senadores por la región, así como a representantes del Ministerio del Interior. Asimismo estarán allí las familias de los caídos, y desde Holanda, Alemania, Canadá, México y todo el país llegarán a Los Angeles ex compañeros de estudio y de Universidad de la generación de los homenajeados.

La obra, de la escultora Sandra Santander (Escuela de Artes de la U de Concepción), erigida en piedra, tiene tres metros de altura y pesa unas 7 toneladas. Es una figura que simboliza a los cinco compañeros caídos, representados en cinco columnas que culminan con una parte de ellas alzándose erguidas como asomando a la libertad.

"Sueño Angelino" llevó adelante este proyecto y según esa entidad, una corporación jurídica presidida por Sergio Lara B, este es el primer memorial construido con fondos públicos en un campus universitario. Así se financió la totalidad de la obra, pero la Universidad de Concepción otorgó el terreno donde se ha emplazado la gigantesca escultura.
Jaime Araya Palomino, estudiante de topografía y militante del MIR, tenía 26 años cuando fue fusilado en el Regimiento de Infantería Reforzada Nº 17 de Los Ángeles Los Angeles, en septiembre de 1973; Luis Cornejo Fernández,también estudiante de topografía, militante comunista, tenía 23 años cuando fue detenido en septiembre del 73, y desapareció desde el mismo Regimiento de Los Angeles, que actuaba en estrecha unión con la banda terrorista Patria y Libertad.
Eduardo Miranda Lobos, egresado de Topografía, y militante del MIR, tenía 27 años cuando la DINA lo detuvo en Santiago para luego ser ingresarlo a la lista de los 119 desaparecidos en la Operación Colombo de la DINA. Fabián Ibarra Córdova, auditor(27 años), fue detenido en Viña del Mar en una razzia contra el MIR llevada a cabo por la DINA. Pedro Ríos Castillo (43 años, militante socialista) era director de la Sede Los Angeles de la Universidad de Concepción y fue ejecutado en el regimiento Tucapel de Temuco.

Finalizado el Acto, se realizará una Romería al Cementerio General de Los Ángeles para visitar la tumba del que fuera presidente del Centro de Alumnos de la Universidad y uno de los fundadores del MIR en los Ángeles, el recordado Jaime "Capulo" Araya.
La confesión de Abarzúa Cáceres
En el proceso por la ejecución del dirigente estudiantil llevado adelante por el ministro en Visita Extraordinaria Carlos Aldana, de la Corte de Apelaciones de
Concepción, el ex militante de Patria y Libertad adscrito al Regimiento de
de Los Ángeles, Juan Patricio Abarzúa Cáceres confesó haber participado en el secuestro de Jaime Araya Palominos. Declaró, además entre otros hechos relevantes, que el joven fue asesinado en el picadero de ese regimiento. Los ex prisioneros políticos recluidos en ese regimiento que han declarado en los numerosos procesos criminales por secuestros y ejecuciones ilegales en los Ángeles, han reconocido a Abarzúa Cáceres como uno de los más feroces toturadores que actuaron en esa unidad militar. En 2007, según Memoriaviva.com, Abarzúa Cáceres se encontraba recluido en la Cárcel de los Angeles por tráfico de drogas y, además, estaba procesado por el secuestro y desaparición forzada de Juan De Dios Sepúlveda González (Calula), militante del Partido Socialista y de Juan Heredia Olivares, profesor de esa ciudad,hechos ocurridos también en septiembre de 1973.

viernes, julio 24, 2009

En Londres 38, a 35 años de la Lista de los 119




Esta tarde, a las 18.30 nos vemos para conmemorar los 34 años de la publicación de la Lista de los 119, el infame montaje mediático hecho por la DINA para encubrir la desaparición de estos compañeros.
Ahora Londres 38 será un recinto de memoria gestionado por todos los colectivos que lucharon por rescatar el lugar de manos de los herederos de la dictadura.

Para los que no sepan del tema, pueden informarse leyendo "119 de nosotros" (editorial Lom, 2005), es una investigación que hice sobre los blancos de la DINA en 1974 y 1975, que busca rescatar del olvido a esos hombres y mujeres y reconstruir la historia del primer período de la lucha de resistencia contra la dictadura de Augusto Pinochet, presentando a estos 119 protagonistas.
La obra está dedicada a los hijos de los caídos, a los jóvenes de hoy, a todos los que dejaron su vida en la resistencia, y a los ex presos políticos por su contribución a la memoria y a la justicia.

La autora, periodista (Universidad de Chile), trabaja en la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas (RAP-AL) y colabora en Punto Final y en medios electrónicos como Rebelión, Clarín, PiensaChile y Mapuexpress. Publicó anteriormente obras relacionadas con temas medio ambientales y formó parte del equipo redactor de "Morir es la Noticia", sobre los periodistas asesinados en dictadura.


En portada del libro que hice en 2005 (con LOM),la imagen es de Bárbara Uribe, cuando frente a La Moneda, ese año instalamos pancartas gigantes que representaban los cuerpos de los desaparecidos.

Había 18 mujeres entre los 119 desaparecidos:
María Inés Alvarado Borgel secretaria, ex alumna del Manuel de Salas; María Angélica Andreoli Bravo, estudiante de nutrición; Jacqueline del Carmen Binfa Contreras, trabajo social; Carmen Bueno Cifuentes, actriz; María Teresa Bustillos Cereceda, trabajo social; Sonia Bustos Reyes, funcionaria de Investigaciones: Cecilia Castro Salvadores, estudiante de derecho; Muriel Dockendorff Navarrete, estudiante de economía; Jacqueline Drouilly Yurich, estudiante trabajo social; M.Teresa Eltit Contreras, estudiante de secretariado; María Elena González Inostroza, profesora; María Isabel Joui Petersen, estudiante de economía; Violeta López Díaz, obrera de fábrica de cecinas; M.Cristina López Stewart, estudiante de historia, Eugenia Martínez Hernández, obrera textil; Marta Neira Muñoz, empleada particular; Patricia Peña Solari, concertista en piano; y Bárbara Uribe Tamblay ex alumna del Manuel de Salas.

jueves, julio 24, 2008

Los “pingüinos” de ayer

Muchos de los 119 caídos en la Operación Colombo, eran estudiantes o profesores o habían dejado su quehacer para dedicarse a las tareas de organización de la resistencia. Pero antes de su detención habían sido (o eran) profesores, como Arturo Barría, quien daba clases en el Liceo Darío Salas, donde ahora estudia Música Sepúlveda, la alumna que limpió con agua pura la cara de la ministra de Educación chilena, exigiendo que se escuche a los jóvenes. María Elena González había sido directora de una escuela rural. Sergio Reyes estudiaba Economía en la Universidad de Chile. Seis de los caídos en 1974 eran ex alumnos del Liceo Experimental Manuel de Salas –María Inés Alvarado, Martín Elgueta, Luis Fuentes, Jaime Robotham, Jaime Buzio y Edwin van Yurick- y había un alumno del Instituto Nacional (Mauricio Jorquera) y una ex alumna del Liceo 7 (Bárbara Uribe). Cuatro de los 119 fueron detenidos cuando eran todavía estudiantes secundarios, dos de ellos en el Instituto Comercial Nº 2 (Alejandro Espejo y Mario Carrasco) y Jorge Antonio Herrera en el Liceo 6 de San Miguel, que en el tiempo del presidente Salvador Allende se llamaba Liceo Che Guevara.


Cuarenta y tres de ellos fueron alumnos/docentes o titulados de la Universidad de Chile, entre ellos Francisco Aedo, destacado arquitecto socialista/mirista y académico de esa casa de estudios, que ya estaba jubilado. Diez eran egresados de la actual Universidad de Santiago, que antes se llamaba Universidad Técnica del Estado, y nueve lo eran de Concepción. Sólo tres eran de la Universidad Católica, entre ellos la actriz Carmen Bueno (“A la Sombra del Sol” y “La Tierra Prometida”), que estudió en la escuela de Arte y Comunicación y era pareja de Jorge Müller, camarógrafo de La Batalla de Chile, desaparecido como ella. Mario Calderón, periodista, era de Valparaíso. Sergio Reyes era economista. Violeta Löpez actuaba en el grupo de Teatro de Ferrocarriles y después del golpe trabajó en Cecinas Loewer como obrera. Jacqueline Drouilly estaba embarazada y nunca se supo qué ocurrió con su hijo.

Jacqueline era estudiante de Servicio Social, como lo eran también María Teresa Bustillos, Juan Ibarra, Alfredo García y Jacqueline Binfa. Varios eran santiaguinos, de barrios ubicados en Ñuñoa/Peñalolén, en la Villa Francia, en la población José María Caro. Pero otros habían llegado a la capital eludiendo la represión desde Temuco, Valdivia, o Concepción. Algunos eran nortinos como los hermanos Andrónicos Antequera, en cuyo hogar se hicieron las primeras experiencias de fabricación de una radioemisora clandestina.

Había dos sastres, Miguel Angel Sandoval y Pedro Merino, y dos concertistas: Patricia Peña (piano) y Luis Jaime Palominos (corno francés). Otros eran mecánicos, veterinarios, ingenieros, ingenieros, topógrafos, albañiles. Eugenia Martínez era obrera textil y vivía en La Legua. José Villagra había sido dirigente sindical, era obrero textil y luego municipal, y vivía en Villa Francia. Varios eran periodistas, mecánicos, secretarias, vendedoras, empleados públicos, arquitectos, técnicos agrícolas, o jardineros. La lista incluía un ex detective, Teobaldo Tello, una empleada del Registro Civil, Mónica Llanca, y una de la Policía de Investigaciones, Sonia Bustos, que trabajaban en la red de resistencia proveyendo información y materiales para confeccionar cédulas de identidad en los talleres clandestinos.

En el grupo, 102 detenidos tenían ente 18 y 30 años, y 13 de ellos estaban entre los 30 y los 40. La mayoría militaba en el MIR pero también había socialistas, comunistas, mapucistas e independientes. Entre todos tenían 84 hijos al momento de su detención, y venían otros 13 niños en camino. Muchos habían sido dirigentes estudiantiles, sindicales o poblacionales antes de 1973.


Dos de los desaparecidos – Miguel Angel Pizarro Meniconi y Rodrigo Ugas - tuvieron hijos póstumos mellizos. Los hijos de Manuel Cortez Joo, Luis Guajardo y Washington Cid nacieron en prisión. Sus madres sobrevivieron.

Los procesamientos del Ministro Montiglio se refieren a los secuestros de Francisco Aedo Carrasco, los hermanos Jorge y Juan Carlos Andrónicos Antequera, Jaime Buzio Lorca, Cecilia Castro Salvadores, Alejandro Espejo Gómez, Agustín Fioraso Chau, Gregorio Gaete Farías, Mauricio Jorquera Encina, Mario Calderón Tapia, Isidro Pizarro Meniconi, Marcos Quiñones Lembach, Sergio Reyes Navarrete, Gilberto Urbina Chamorro, Miguel Ángel Acuña Castillo, María Angélica Andreoli Bravo, Rubén Arroyo Padilla, Arturo Barría Araneda, Francisco Bravo Núñez, Carmen Bueno Cifuentes, Juan Chacón Olivares, Darío Chávez Lobos, Washington Cid Urrutia,
Bernardo de Castro López, Luis Durán Rivas, Héctor Garay Hermosilla, María Cristina López Stewart, Zacarías Machuca Muñoz, Jorge Olivares Graindorge, Vicente Palominos Benítez, Juan Carlos Perelman Ide, Carlos Pérez Vargas, Asrael Retamales Briceño, Ariel Salinas Argomedo, Teobaldo Tello Garrido, Enrique Toro Romero, Rodrigo Ugas Morales, Eduardo Ziede Gómez, y Héctor Cayetano Zúñiga Tapia.

La voz de una hija

En abril de 2008, en un acto de homenaje realizado en la Facultad de Filosofía de la U de Chile, Natalia, hija de Alfonso Chanfreau expresaba (en párrafos editados de su intervención): “hasta el día de hoy debemos enfrentarnos a una sociedad que funciona como si esto no hubiese pasado. Son contados con los dedos de una mano los lugares identificados como sitios de memoria. ¿Cuántas casas de tortura han sido oficialmente entregadas, tal vez simplemente con una plaquita que diga: aquí se torturó? donde se visibilice no sólo el horror sino también a sus víctimas, en todas sus dimensiones…. Uno logra moverse por el mundo con una cierta normalidad hasta que el peso real de la desaparición cae nuevamente sobre nuestros cuerpos y nos hace pedacitos, y nos volvemos a preguntar como manejar tanto dolor, como manejar tanta impunidad cotidiana. Pero finalmente logramos salir nuevamente a flote ... les puedo contar que mi papá era lindo…de una voz particular, alto, estudioso militante, hijo regalón, compañero… Chile entero ha sido y seguirá estando marcado por lo que fue la dictadura y estos años de impunidad, en la vida de mis hijos y en la de todos los que crecerán en este país. El juicio que esperamos en Francia es un tremendo llamado de atención respecto de lo que pasa aquí en Chile. No puede ser que las condenas sean tan bajas, que los juicios se alarguen por años y años sin avances significativos para la mayoría, no puede ser que este país se haga el sordo y ciego frente a lo ello. Esto es un llamado de atención a cada uno de nosotros a no bajar la guardia, a no olvidar. ¡Verdad y Justicia ahora, no a medias, no por partes, sino toda, nada más ni nada menos!”