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viernes, mayo 09, 2014

Cómo atajamos la Ley Monsanto-von Baer

Joel González luego de interpelar a Bachelet en Limache

por Lucía Sepúlveda Ruiz 
 (encargada del área de semillas y transgénicos de RAP-Chile y vocera de Yo No Quiero Transgénicos en Chile)

 publicado originalmente en Le Monde Diplomatique, mayo de 2014 


La retirada de la Ley Monsanto-von Baer fue la primera medida del gobierno de la presidenta Bachelet, a través de la ministra secretaria de gobierno y ex senadora, Ximena Rincón. El senado se aprestaba a votar ese proyecto de nombre críptico: “Ley de Derechos de Obtentores Vegetales”  . Se requirieron seis años de lucha para atajar la iniciativa firmada por Michelle Bachelet en 2008 e impulsada por Sebastián Piñera, que garantizaba más lucro para las transnacionales semilleras a costa de la agricultura familiar campesina y la biodiversidad. Interpelada duramente en actos de campaña electoral en Limache y Temuco, la entonces candidata había prometido “revisar” el proyecto.  
 En 2008, pocos sabían que Monsanto controla el mercado global  de semillas transgénicas y con sus empresas Anasac Chile y Seminis, es la principal “obtentora” (dueña) de semillas híbridas. La gente tampoco  asociaba el cáncer y las enfermedades crónicas, con la agricultura intensiva en uso de plaguicidas ni con los alimentos transgénicos. Fue clave la visita a Chile de la documentalista francesa Marie Monique Robin el 2009, invitada por la Red de Acción en Plaguicidas  (RAP-AL) a lanzar su célebre video  “El Mundo Según Monsanto”.
En el escenario actual, seguiremos trabajando por semillas libres de patentes, transgénicos y plaguicidas. Nuestro desafío es asegurar la protección de la semilla mediante los instrumentos legales internacionales que Chile no ha ratificado, y contribuir a la elaboración de una ley que resguarde la biodiversidad y asegure la libre disposición  y comercialización de la semilla local y del agua para la producción agroecológica,  garantizando mecanismos de comercialización para las y los productores de la agricultura familiar campesina.
El triple pack pro transgénicos
Monsanto, Syngenta, Dupont-Pioneer, Bayer y su socio chileno, el clan von Baer, buscan  avanzar hacia la legalización de los cultivos transgénicos, dañinos para el medio ambiente y la salud de las personas, autorizados sólo para la exportación.
Empresas y gobiernos idearon un “triple pack” cuya primera parte era lograr la aprobación del Convenio UPOV 91 de propiedad intelectual sobre la semilla. La segunda era derogar la actual ley de semillas y remplazarla por la Ley Monsanto. La fase 3 incluía retomar la discusión de la Ley de Transgénicos (llamada de Bioseguridad). La movilización social desbarató ese plan. El UPOV91 aprobado en 2011 por el senado, sólo era válido si se aprobaba la Ley Monsanto.
Como RAP-AL estuvimos el 2010 en la Cámara de Diputados, alertando sobre el real significado del proyecto de ley que propinaría un golpe mortal a la agricultura familiar campesina, junto a agricultores orgánicos del Biobio y Chiloé, ANAMURI, Grain, Biodinámicos, CET y el  obispo emérito de Chiloé Juan Luis Ysern. El entonces presidente de la comisión de agricultura, Marco Enríquez-Ominami, se mostró receptivo  a nuestros planteamientos, sin embargo su  ingreso a la carrera presidencial dejó un vacío en la interlocución y en marzo de 2010 la Cámara aprobó el proyecto de Obtentores Vegetales, un día antes que asumiera el presidente Piñera y el nuevo parlamento.    
Un año después, el Senado aprobó entre gallos y medianoche el Convenio UPOV 91. “Senado chileno vendió a Monsanto la semilla campesina e indígena” fue el titular de inicio de una serie de artículos que publicamos sobre el tema. El Tribunal Constitucional se negó a declarar ilegal ese convenio, solicitud formulada por 17 senadores apoyados por organizaciones campesinas, indígenas, y sociales.
El gobierno de Piñera envió en 2011 al Senado indicaciones para el proyecto de BioSeguridad/Transgénicos, pero no pudo avanzar: ya se dibujaba otro paisaje social. La movilización estudiantil copó la agenda,   dándonos tiempo para compartir con comunidades campesinas e indígenas y estar en debates estudiantiles,  de Iquique a Chiloé, con ayuda de “Chile, la semilla campesina en peligro”, mi  libro reportaje, el primero referido  a las guardadoras de semillas, y a las leyes relacionadas con el tema.
Nace la campaña YNQT
Ese año 2011  nació la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, en cuya fundación participó RAPAL junto a BioBio Orgánico, la Red SocioAmbiental de Valparaíso, la Asamblea Social del Limarí, la Red Ambiental del Norte, Chiloé Orgánico, Tierra Nueva, la Revolución de la Cuchara, OLCA, Consumidores Conscientes de Valdivia, Linares y Ancud, y Permacultores de la BioRegión del Maipo, entre otros colectivos. Se multiplicaron las actividades de difusión que incluyeron un video de la campaña (seguido por un documental de los “Transgeniales”) y más adelante, fotos con Vandana Shiva, Manu Chao y Natalia Contesse adhiriendo a la causa. Hicimos cabildos en Chillán con BioBio Orgánico y publicamos la Guía de Alimentos que Pueden Contener Transgénicos; desarrollamos talleres y acciones de autoetiquetado de  alimentos transgénicos en supermercados de Santiago y regiones, con la iniciativa Exige Vivir Sano.
En 2012, el testimonio de apicultores en una audiencia pública convocada por el Consejo para la Transparencia, visibilizó por primera vez el daño causado por las semilleras: polen contaminado por el maíz transgénico. El significativo fallo del Consejo, que puso fin al secreto en la ubicación de los cultivos transgénicos, fue la respuesta a una demanda presentada por RAP-AL en 2009.
 En brazos de la pujante campaña, la senadora Ximena Rincón presentó un proyecto de moratoria a los transgénicos y etiquetado de los alimentos con ingredientes de ese tipo. Un estudio del científico francés Gilles Séralini evidenció daños en pulmón e hígado y enormes tumores en ratas alimentadas toda su vida con maíz transgénico y Roundup de Monsanto, lo que alertó a sectores cada vez más amplios de la población que estos alimentos no son sanos ni seguros.
En 2013 el gobierno de Piñera puso urgencia a la Ley de Obtentores,  y la campaña la rebautizó como Ley Mosanto,  aludiendo a su mayor beneficiario, junto a las empresas semilleras. Nació la Red de Semillas Libres. 
Argumentamos en la Comisión de Agricultura del Senado, que era una ley innecesaria. Las empresas registran todos los meses sus híbridos en el Registro de Semillas (dependiente del SAG), nacido al amparo de la actual ley de Semillas y del Convenio UPOV del año 1978,  y obtienen enormes ganancias por su venta.  Dijimos que los países ricos en biodiversidad NO han firmado el convenio UPOV 91 y tampoco lo han hecho países como Canadá, Nueva Zelanda e Italia que están entre los principales registrantes de semillas en Chile. Denunciamos que el intercambio de semillas, una práctica ancestral, sería criminalizada y los campesinos y campesinas ya no podrían disponer libremente de la semilla. Explicamos que generaría pérdida de biodiversidad por erosión genética y porque las semillas nativas, así como las locales campesinas e indígenas no tienen protección legal. Podrían ser registradas mediante cambios cosméticos obtenidos en laboratorio a fin de ser “distintas” de otras variedades. Chile no tiene catastro de su patrimonio fitogenético ni ha firmado los tratados internacionales de Naciones Unidas que protegen esos bienes (el Protocolo de Cartagena de Seguridad de la Biotecnología: los Protocolos de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios Derivados; y de Responsabilidad y Compensación por Daño;  el Tratado Internacional sobre los  Recursos Fitogenéticos). Denunciamos que los pueblos indígenas no habían sido consultados según dispone el Convenio 169. Señalamos que los consumidores dependeríamos de los supermercados y la agroindustria porque los campesinos al no poder pagar todos los años semillas caras, migrarían a la ciudad y en sus territorios  los monocultivos transgénicos remplazarían los cultivos alimentarios.
Lo dijimos en el Senado y lo gritamos en la calle, en marchas, velatones, intercambios de semilla y ferias. Con mensajes viralizados en redes sociales, los senadores sintieron la funa ciudadana expresada en las listas “verde” y “roja” sobre su postura frente a esta ley. Y  nuestro lobby constante, junto al esfuerzo de muchos y muchas personas, colectivos y organizaciones  logró que 21 senadores  comprometieran públicamente su rechazo al proyecto de “Ley Monsanto” y también lo hicieran los candidatos presidenciales alternativos al binominal. La presidenta Bachelet entendió el mensaje. Por ahora...

jueves, agosto 29, 2013

Senadora Rincón llama a rechazar la Ley Monsanto flanqueada por YNQT y organizaciones campesinas





La senadora Ximena Rincón, fundamentó en conferencia de prensa el 29 de agosto en el Senado (Santiago) su rechazo a la Ley Monsanto, entregando  sólidos argumentos relativos a sus impactos lesivos para  la agricultura familiar campesina, la biodiversidad, sumados ala inexistente consulta a los pueblos indígenas, entre otras razones. Lo hizo acompañada por María Elena Rozas y Lucía Sepúlveda (RAPAL, campaña YNQT), Alicia Muñoz (ANAMURI), Camila Montecinos (Grain), Mónica Hormazábal (Federación Campesina El Carmen, Ñuble), Patricia Núñez (Proyecto Dedos Verdes) e Iván Santandreu (Chile sin Transgénicos), quienes a su vez expusieron las razones del amplio repudio social y campesino a la iniciativa, expresado en marchas, velatones y  la recolección de más de cien mil firmas en internet .
“Estamos en contra de esta ley porque esta propuesta amplía los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas pertenecientes a grandes corporaciones y convierte en ilegal para los agricultores el guardar e intercambiar su propia semilla", indicó la senadora agregando que su posición es también la de la senadora Soledad Alvear. Rincón destacó que ha trabajado en estos temas junto a las organizaciones RAPAL y ANAMURI desde el año 2011. Recordó que votó en contra del UPOV 91, un convenio que sólo será válido si se aprueba esta ley de obtentores, que beneficia a las grandes empresas en desmedro del campesinado.
Expresó luego en forma categórica: "La apropiación del saber ancestral acumulado por parte de grandes empresas al amparo legal de la nueva ley de obtentores vegetales no es innovación, es simplemente biopiratería: es un robo. Creo que la semilla de nuestros campos le pertenece a nuestros campesinos y sus familias que de manera natural, y por años de años han mejorado y guardado semillas, derecho que mediante esta legislación, se encontraría amenazado", afirmó.
Lucía Sepúlveda, de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile destacó el rol de los pequeños productores como abastecedores de las ferias libres, afirmando que una ley de este tipo alentará la migración rural y encarecerá el precio de los alimentos. Sostuvo que la ley pretende generar condiciones para que esos territorios sean ocupados a mediano plazo para expandir los cultivos transgénicos, contaminando la producción orgánica, agroecológica y convencional.
También, la senadora sostuvo que "esta ley sólo beneficia a las empresas productoras de híbridos y transgénicos, al vender un paquete tecnológico y monopolizar el mercado con semillas de propiedad exclusiva, normalmente más caras y de menor productividad".
Finalmente, la legisladora DC indicó que este proyecto de ley debería votarse en los próximos días en la Sala del Senado, ante lo cual "ratificamos nuestro rechazo al proyecto, y hacemos un llamado a todos los parlamentarios, tanto de Gobierno como de oposición a votar en contra, puesto que creemos que representa una grave amenaza a nuestro campo y a la soberanía alimentaria y propiedad común de los recursos naturales de un país".
La iniciativa está en tabla para la sesión ordinaria del Senado del martes 3 de septiembre, aunque sólo aparece en el lugar 28, porque el gobierno retiró la urgencia al constatar el pasado miércoles que cada vez son más los senadores que ante la fuerte presión ciudadana, anunciaron que votarán en contra.
La campaña Yo NO Quiero Transgénicos intensificó en las últimas dos semanas la presión  sobre los senadores a través de las redes sociales, publicando una lista Roja/Verde en la que figuraban los nombres de quienes se manifestaban a favor o contra este proyecto de ley. La masiva marcha nacional realizada el 17 de agosto en 20 ciudades y localidades del país, convocada por YNQT y a la que se sumaron centenares de organizaciones, colectivos y miles de ciudadanos de Arica a Ancud, ya había incorporado este tema en la agenda pública  pese al silencio interesadod e los grandes medios de  comunicación, subordinados a la presión de las empresas semilleras encabezadas por Monsanto.  A la marcha y el bombardeo virtual con correos y twitter, siguió la publicación en las páginas centrales de la revista The Clinic, de los argumentos de la campaña, que la senadora Rincón mostró a los periodistas en la conferencia de prensa.  
El retiro de la urgencia para que se vote el proyecto por parte del gobierno, mientras en diversas ciudades del país se iniciaban velatones en defensa de la semilla,  es interpretado por YNQT como un indicador del creciente rechazo de la iniciativa a nivel parlamentario y ciudadano. Los campañistas han expresado su voluntad de no detener la movilización social y la presión sobre los parlamentarios para que el proyecto sea votado y rechazado por el Senado en la sesión del 4 de septiembre.



domingo, abril 03, 2011

Moción aprobada por el Cabildo Abierto sobre transgénicos


Representantes de sindicatos campesinos, productores(as) orgánicos, biodinámicos, de la permacultura; organizaciones de consumidores y comercio justo; profesionales de la salud, apicultores, dueñas de casa, periodistas, portuarios, profesores, maestras de yoga, estudiantes y ambientalistas; jóvenes y adultos mayores, acordaron hacer presente la moción aprobada por el Cabildo de Chillán Viejo, a los legisladores de la zona y en especial a la senadora Ximena Rincón, de la vecina región del Maule. El lunes 4 de abril – último día en que se pueden presentar indicaciones a esta ley en el senado – la senadora entregará en La Moneda un petitorio junto a miembros de la sociedad civil convocados por el mismo tema.
La moción:
Los ciudadanos participantes en el Cabildo Abierto de Chillán Viejo realizado el 2 de abril de 2011 en la Casa de Cultura de la Municipalidad de esa comuna histórica apoyamos una moratoria total a la introducción de los transgénicos en Chile y el establecimiento de etiquetado para los productos finales importados que son transgénicos.
Rechazamos toda disposición jurídica que implique la autorización de la introducción total de siembra de cultivos transgénicos en el país, poniendo en peligro todas las exportaciones agrícolas y la biodiversidad, por tanto demandamos al Parlamento rechazar las indicaciones sustitutivas enviadas por el Presidente Piñera para acelerar el despacho de la Moción de Bioseguridad que se tramita en el Senado. Proponemos remplazar esas indicaciones sustitutivas por las siguientes nuevas indicaciones, también de carácter sustitutivo a la Moción de Bioseguridad:

1.- Moratoria
“Se declara una moratoria temporal a toda actividad nueva relacionada con vegetales genéticamente modificados, incluyendo la introducción al ambiente con fines de investigación, cultivo para el mercado interno, reproducción, manipulación, almacenamiento, comercialización, conservación y transporte. Esta moratoria podrá ser revisada al cumplirse los cinco años de su puesta en marcha, si se contare con investigaciones independientes que prueben de manera fehaciente que los vegetales genéticamente modificados no generan impactos negativos significativos en la salud de las personas, en el ambiente y en la producción campesina convencional, agroecológica y orgánica, y siempre que en ese plazo el Estado de Chile haya suscrito el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica.”

2 Cierre, biomonitoreo y mitigación
Los titulares de semilleros de VGMs para exportación, y los consorcios nacionales y transnacionales de investigación de carácter privado existentes en Chile deberán elaborar un plan de cierre y abandono de sus actividades empresariales y/o de investigación, respectivamente. Este plan deberá cumplir con medidas de bioseguridad y remediación determinadas en un reglamento elaborado por un Grupo Especial de Trabajo conformado por un representante del Ministerio de Salud, uno del Ministerio de Ambiente, uno del Ministerio de Agricultura junto a tres representantes de organizaciones de la sociedad civil y tres académicos independientes. Las características y plazos del plan de cierre y abandono se publicarán en el Diario Oficial y la web del Gobierno de Chile.
Se establecerá un sistema de biomonitoreo de los impactos generados por los semilleros de exportación, acompañado de medidas tendientes a mitigar y revertir la contaminación transgénica provocada por esta actividad. Sus características serán definidas en un reglamento publicado 60 días después de la promulgación de esta ley.

3.- Etiquetado de transgénicos
Los alimentos transgénicos importados o que contengan algún ingrediente o aditivo de esta naturaleza, deberán indicar en el listado de ingredientes con caracteres destacados el ingrediente transgénico u OGM seguido de un asterisco.

Los alimentos transgénicos importados que se vendan a granel o no envasados deberán incorporar en ellos una identificación o sello que diga "transgénico", o, en caso de tener pequeño tamaño, "OGM". De no ser posible lo anterior, en el lugar de venta deberá ponerse un letrero de fácil lectura y percepción que señale el nombre del alimento seguido de la palabra:"transgénico".

Los alimentos y forraje que contengan más de un 0,9 de transgénicos deben ser etiquetados. Corresponderá a la autoridad sanitaria velar por el cumplimiento de las disposiciones del etiquetado obligatorio, aplicando las sanciones correspondientes en caso de infracciones. La autoridad fiscalizará el cumplimiento de esta disposición en el marco de sus atribuciones o podrá actuar a pedido de organizaciones de consumidores, SERNAC u otras organizaciones de la sociedad civil.

Las compras que realiza la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas a través de licitación pública, deberán ser de alimentos certificados como no transgénicos o provenir de países donde no existen cultivos de VGMs.

Rechazo a la Ley de Obtentores Vegetales
Al mismo tiempo, los ciudadanos apoyamos las demandas de las organizaciones campesinas y de los agricultores orgánicos para lograr un apoyo efectivo a la producción de alimentos libres de plaguicidas y transgénicos y demandamos del Estado asegurar el libre acceso a las semillas y la continuidad de la práctica tradicional del intercambio de semillas entre agricultores. Llamamos a los Senadores a rechazar el proyecto de Ley de Obtentores que se discute actualmente e implica patentar las semillas y privatizar nuestro patrimonio genético.

Apoyamos las demandas de las organizaciones que agrupan a los consumidores y del conjunto de la sociedad que exige pleno derecho a la información, que en estas materias se ve absolutamente vulnerado, y emplazamos a los parlamentarios a defender los intereses reales de la ciudadanía en lugar de los intereses económicos de las empresas transnacionales.

Chillán Viejo, 2 de abril de 2011

viernes, enero 07, 2011

Plaguicidas peligrosos: Senado aprobó legislar


Valparaíso | 05/01/2011 | Departamento de Prensa | Boletín Nº 6969-01
Prohibirán y regularán el uso de plaguicidas de alta peligrosidad
La Sala aprobó legislar sobre la iniciativa que tuvo su origen en una moción de un grupo de senadores de la Concertación y ahora corresponde estudiarlo en particular.
Un contundente respaldo obtuvo en el Senado, la idea de legislar sobre el proyecto, en primer trámite, que prohíbe el uso de plaguicidas de elevada peligrosidad.

La iniciativa que tuvo su origen en una moción de los senadores Ximena Rincón, Jaime Quintana, Jorge Pizarro, Ignacio Walker y Patricio Walker apunta a establecer la participación del Ministerio de Salud en la evaluación de los plaguicidas que podrán utilizarse en el país.

El proyecto dispone que antes del registro, renovación, restricción o prohibición de un determinado plaguicida, el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) deberá solicitar al Ministerio de Salud, una evaluación respecto de los aspectos de salud pública involucrados en su utilización, cuyas conclusiones serán obligatorias para el SAG.

Asimismo prohíbe expresamente la venta y manipulación de plaguicidas por menores de 18 años.

Durante el debate intervinieron los senadores Ximena Rincón, Alberto Espina, Hernán Larraín, Mariano Ruiz-Esquide, Jaime Quintana y Alejandro Navarro.

La senadora Rincón señaló que tras haber presentado la iniciativa, ha recibido innumerables denuncias relacionadas con la mala utilización de plaguicidas peligrosos que afectan diariamente, especialmente en los meses de verano, a miles de personas que viven en zonas agrícolas. Agregó que hace pocos días se conocieron los resultados de un estudio que detectó la presencia de plaguicidas en alimentos que son consumidos por bebés y adultos mayores, por lo que hizo un llamado a darle la importancia que se merece el tema.

El senador Espina señaló que la capacidad de fiscalizar que tenía el SAG frente a los pesticidas no se ejercía adecuadamente, lo que derivó en que se utilizaran plaguicidas que provocan grave daño a la salud. Por ello, dijo que esta iniciativa, que amplía la facultad que tiene el Ministerio de Salud en ese sentido, va en la línea correcta.

El senador Larraín valoró los alcances de la iniciativa y señaló que las modificaciones propuestas por el Ejecutivo resuelven parte de los problemas, pero dejan abiertas algunas inquietudes que merecen ser discutidas en particular.

El senador Ruiz-Esquide destacó el proyecto argumentando que el uso de plaguicidas peligrosos es uno de los temas graves que afectan las zonas agrícolas del país. Agregó que se debe exigir que el uso del plaguicida sea con todas las recomendaciones y si ello no se logra, entonces se deberían prohibir.

Por su parte, el senador Quintana manifestó que las temporeras y quienes trabajan en zonas agrícolas, lo hacen en precarias condiciones de seguridad teniendo que llevar adelante las labores de cosecha, de raleo, donde justamente les corresponde manipular este tipo de plaguicidas, por lo que es fundamental regular su uso.

El senador Navarro manifestó que este proyecto es necesario pues existen múltiples informes científicos que dejan de manifiesto los daños del mal uso de pesticidas. En tal sentido, dijo que le gustaría saber cómo está fiscalizando el SAG y cuantos plaguicidas ha prohibido.