lunes, julio 08, 2013

En audiencia en ex Senado sembramos la Comisión de Agricultura con semillas libres



La Comisión de Agricultura del Senado escuchó por cerca de dos horas y media las exposiciones de organizaciones sociales y ambientales sobre el proyecto de Ley de Obtentores, en una sesión en que también estuvieron los gremios involucrados en la producción y uso de semillas patentadas. Entre los asistentes estaban representantes de ANAMURI, Grain, Chile Sustentable y la ONG Natural Solutions Foundation, de Estados Unidos. A favor del proyecto se plantearon voceros del consorcio Biofrutales, de INIA, Fedefruta, Viveros Frutales y la Facultad de Agronomía de Chile. 
A continuación, la intervención de Lucía Sepúlveda, de  la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile, al cierre de la sesión del 8 de julio, realizada en el ex Senado de la República.
Una  ley innecesaria y peligrosa para la biodiversidad
La fundamentación del proyecto de Obtentores Vegetales se relaciona con la supuesta obligación de promulgar el convenio UPOV 91, cuyo texto es la base para la formulación de esta ley.  A nivel global, sin embargo, los países más ricos en biodiversidad y con economías agrarias más importantes, NO han firmado el citado convenio ni tampoco reformado sus leyes de semillas. En América Latina es el caso de Argentina, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela, Uruguay, Brasil, México, Nicaragua y  Paraguay. A nivel global, China, Kenya, Noruega, Nueva Zelanda,  Portugal, y Sudáfrica tampoco lo han suscrito. La mayoría se mantienen como firmantes del convenio UPOV 78 resistiendo las presiones de Estados Unidos.

Este proyecto tiene una relación directa con “obtenciones” de la biotecnología desarrolladas a partir de los recursos genéticos del país, pero jurídicamente el proyecto no cautela la protección de ese patrimonio. Chile no cuenta aún con una Ley de Biodiversidad y aunque signatario del Convenio de Biodiversidad, es uno de los dos países latinoamericanos que no ha ratificado el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad de la Tecnología. Tampoco ha ratificado  el Protocolo Suplementario de Nagoya (2010) sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios Derivados. Chile incluso es punto focal de este tratado, con Javier García como representante del Ministerio de Medio Ambiente en este Protocolo sobre acceso, de carácter suplementario al de Cartagena. No ratificarlo es grave porque el proyecto que analizamos, aumenta las facilidades para el ejercicio de la biopiratería.

Cualquier planta medicinal y/o de uso tradicional por comunidades campesinas e indígenas, podría ser registrada fácilmente por un obtentor si no es  comercialmente conocida, no está inscrita en un registro oficial y  se  le introduce un cambio cosmético. Posteriormente el dueño del registro podrá  impedir el uso de esa planta medicinal por la comunidad, alegando que es una variedad derivada esencialmente de la anterior o que no  es claramente distinta de la que él ha manipulado (artículos 5, 6 y 7). 

Chile  tampoco ha firmado un segundo Protocolo Suplementario al Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad de la Tecnología, llamado Protocolo de Nagoya/Kuala Lampur Sobre Responsabilidad y Compensación, cuyo objetivo es “contribuir a la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana, proporcionando normas y procedimientos internacionales en la esfera de la responsabilidad y compensación en relación con los organismos vivos modificados”. Este último instrumento ya fue firmado por Brasil, Colombia, México, Panamá y Perú, entre otros (http://bch.cbd.int/protocol/parties/).


Situación actual del Registro de Obtentores
Desde el año 1996 Chile ya cuenta con un registro de obtentores vegetales y a la fecha existe un total de 707 variedades de especies agrícolas, frutales, ornamentales y forestales registradas, según SAG. Un examen del registro permite afirmar que los obtentores son en su gran mayoría empresas extranjeras. Es así como del total de 141 variedades protegidas de especies agrícolas, Semillas SZ (de varias empresas holandesas)  ha registrado 27 variedades. Monsanto ha registrado 22,  en tanto que ANASAC detenta 14 registros para empresas propietarias también extranjeras, de Nueva Zelanda, Francia, y Australia.  Monsanto obtiene royalties por distintos tipos de arvejas, cebollas, cilantro, frejol, lechuga, melón, pepino y tomate. Las variedades de ANASAC son para forraje: ballicas, pastos y tréboles, más trigo harinero. Semillas SZ por su parte ha registrado 22 variedades de papas.

La transnacional Bayer tiene 6 obtenciones de alcachofa, a través de la semillera Nunhems. Junto a Monsanto forma parte de ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas que ha desarrollado un intenso lobby a nivel parlamentario y de la prensa a favor de este proyecto de ley. 


En el rubro de las especies ornamentales no hay obtentores chilenos. De las 99 variedades registradas, 93 lo son por Holanda. Entre ellas está la alstroemeria, obtenida a partir de una especie nativa chilena, sin que ello signifique para el país ningún tipo de royalty.
Los obtentores chilenos se concentran en el rubro agrícola, siendo el ex presidente de ANPROS  Erick von Baer, cuya empresa sigue siendo miembro de la directiva de los semilleros, quien registra el mayor número de variedades: de cebada, avena, quinoa, entre otros. El INIA y Fundación Chile son las únicas entidades públicas que figuran en el registro actual, el primero con apenas 10 obtenciones, y Fundación Chile con 1.  Agric. Panam Seed Service detenta 7 variedades de maíz, Alliance Semillas tiene 2 de frejol y Anasac una de trébol rosado.

En frutales, que concentra el mayor número de variedades (461) hay sólo 23 variedades en manos de empresas o entidades chilenas.   Casi la mitad de las 461 inscripciones están registradas por empresas y universidades norteamericanas. Entre la decena de países  que registran variedades en Chile, están  Nueva Zelanda (40), España (30), Francia (23), Israel (20). La frutilla, de la cual Chile es centro de origen, está registrada por empresas de Estados Unidos (24) y España (3 obtenciones). Como se ve, unos pocos países del norte global monopolizan el negocio de los registros y sus respectivos royalties.

Es llamativo que en el registro actual del SAG no figuren las plantas medicinales, lo cual explicaría el lobby empresarial para cambiar la ley e incluir también este tipo de especies, junto a otros aspectos que aseguran una mayor renta para este negocio que ya es una próspera realidad. La extensión de la duración del registro, de 15 a 20 y 25 años, y la prohibición de la guarda e intercambio de semillas (artículos 48 y 49), así como la facultad entregada al obtentor para perseguir judicialmente el uso indebido de las semillas registradas (Art. 48), sólo persiguen aumentar las ganancias de las empresas citadas y asegurar la expansión de los monocultivos a costa de la pequeña agricultura familiar campesina.
Este proyecto de ley contradice las nuevas políticas de la FAO que a partir de la declaración de 2014 como “Año de la Agricultura Familiar Campesina” está impulsando en América Latina y el mundo, iniciativas de respuesta al problema del hambre y a los desafíos planteados por el cambio climático a realizarse con comunidades de la agricultura familiar.


Promoción de farmocultivos
Este proyecto de ley no exige inocuidad para las nuevas obtenciones, y en su mensaje de introducción (Artículo 1) sostiene que  generará condiciones para el desarrollo de cultivos que actúen “como biorreactores generadores de vacunas”, es decir para la producción  de farmocultivos a partir de especies alimentarias. Este tipo de cultivos transgénicos a campo abierto están prohibidos en la mayor parte de los países del mundo por el riesgo de que contaminen los cultivos de la misma variedad alimentaria. En Chile el  Departamento de Genética de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica de Santiago  está desarrollando experimentos de tomate transgénico como vacuna contra la hepatitis y el cólera, proyecto que este tipo de ley viabiliza. Hay que recordar que Chile es centro de origen del tomate que se usaría como vacuna, y exporta productos derivados de este cultivo. Según ODEPA (Boletín“La Industria de la pasta de tomate”) el año 2013 el país exportó US $ 108.274.354 (valor FOB) en productos derivados del tomate. La expansión de este tipo de cultivos transgénicos significaría un riesgo para ese tipo de exportaciones alimentarias dado el peligro de contaminación de las variedades no transgénicas por la variedad (farmocultivo o vacuna) que incluiría toxinas peligrosas.

La mayor rentabilidad del negocio entregada por este proyecto puede atraer inversión en este tipo de farmocultivos  con efectos altamente negativos para el conjunto de la agroindustria exportadora, similares a lo ocurrido con la miel. Es útil recordar que los consumidores de los países desarrollados adoptan en forma creciente patrones alimentarios que incluyen el rechazo de este tipo de alimentos por los riesgos que conllevan a la salud (efecto crónico ligado a cánceres y otras enfermedades).

Quién gana con la ley
Este proyecto beneficia fundamentalmente a los obtentores de semillas híbridas y transgénicas, un negocio cuyas reglas han sido abordado por el Congreso en un paquete de tres leyes relacionadas entre sí: el convenio UPOV 91, ya aprobado, la Ley de Obtentores, y la ley de Bioseguridad que de ser aprobada, sancionaría la expansión del negocio de los transgénicos hacia el mercado interno.
No es casual que sea ANPROS la principal agrupación gremial interesada en la aprobación de esta ley y de las otras dos. Su interés es asegurar mayores ganancias y garantías para ese sector, en desmedro de otras actividades agrícolas expuestas a la contaminación de sus productos por los cultivos transgénicos.  La  publicidad de ANPROS busca convencer al parlamento y a la sociedad de que el negocio de exportación de semilla es sumamente importante para la economía del país, en circunstancia que en realidad alcanza aproximadamente a los 400 millones de dólares anuales, una cifra muy  menor en relación a las exportaciones totales del sector silvoagropecuario, que en 2012, alcanzaron a los US$12.315  miles de millones (ODEPA, Panorama 2012).
ANPROS ha expuesto en la Comisión de Agricultura a favor  del convenio UPOV 91, y ha estado en dos oportunidades  presionando por la aprobación de la ley de obtentores. Las tres leyes mencionadas favorecen al mismo sector ya mencionado y su efecto a largo plazo impactará negativamente en el sector agroexportador que hoy día tiene una importancia central en el país.

Quién pierde con la ley
En la temporada 2011-2012 se certificaron en Chile un total de 111.218 hectáreas orgánicas (Odepa, Agricultura Orgánica 2011-2012). Las exportaciones de este sector están creciendo pero la consolidación del sector exportador de semillas transgénicas representa un peligro evidente para el desarrollo de este tipo de agricultura, que por definición no utiliza insumos químicos (agrotóxicos) ni semilla transgénica.  También afecta la exportación de semilla convencional.

En  e l artículo 1 del  mensaje de introducción a esta ley se menciona  que este instrumento legal permitirá trabajar en la obtención de variedades orientadas al estrés hídrico, lo cual no se ha logrado en ningún país, a pesar de décadas de ensayos. Pero la transnacional Syngenta no necesitó de esta ley y ya está desarrollando este tipo de experimentos con maíz transgénico en el  valle de Azapa  Esos cultivos, sumados a los semilleros de exportación de maíz transgénico existentes en las regiones VI y VII  ya están poniendo en riesgo la integridad de las razas de maíz propias de este país y en general, de los cultivos convencionales de maíz.
Alemania rechazó recientemente una partida de maíz exportado desde Chile,  por estar contaminado con maíz transgénico NK603 (2/05/2013), que se exportaba como maíz convencional, lo cual fue informado por la prensa alemana. http://www.schleswigholstein.de/MELUR/DE/Service/Presse/PI/2013/0513/MELUR_130502_Saatgut.html

No fue la primera vez, esto también ocurrió en 2001, 2005, 2009, 2010, 2011.  Este tipo de incidentes impactan negativamente en las exportaciones agrícolas de Chile, y existe el peligro de que se comiencen a exigir certificaciones europeas, como ha sido el caso en la miel.

Por otra parte, este proyecto de ley no ha sido discutido por los pueblos originarios de Chile, como dispone el Convenio 169.  El Tribunal Constitucional, al pronunciarse sobre el convenio UPOV 91 observó que corresponde al Congreso llevar adelante ese proceso, cuestión que no se ha cumplido hasta el momento, aunque muchas organizaciones indígenas ya se han pronunciado en contra. Citaremos entre otras, la Red de de Semillas Libres del WallMapu, de la zona de la Araucanía, y organizaciones aymara del norte.

En síntesis, este proyecto de ley apunta a fortalecer un sector productivo de tipo monopólico y altamente contaminante porque utiliza agrotóxicos y semillas transgénicas, en desmedro de los productores orgánicos, agroecológicos y convencionales, y en detrimento del patrimonio genético de Chile y particularmente de sus comunidades campesinas e indígenas. Esta ley operará teniendo como elemento auxiliar el mercado y las instituciones del agro, que con su accionar aseguran en la práctica el desplazamiento de las semillas campesinas y locales y su reemplazo por las alternativas certificadas, ya sea híbridas o transgénicas para la exportación.

Como Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas consideramos que esta ley debe ser rechazada, porque  los intereses de los obtentores vegetales ya están suficientemente protegidos por la actual Ley de Semillas, Nº 19.234. Llamamos a Uds., como parlamentarios y miembros de la Comisión de Agricultura del Senado, a discutir y aprobar leyes a favor de la biodiversidad y la agricultura sustentable, y a impulsar la ratificación de convenios como los protocolos ya citados, emanados de Naciones Unidas, con el objetivo de proteger la biodiversidad y el valioso patrimonio genético del país, y de asegurar el derecho de los campesinos e indígenas a contar con semillas tradicionales, libres de patentes, transgénicos y plaguicidas,  y a producir nuestros alimentos en forma sana y segura, con métodos agroecológicos.

Lucía Sepúlveda Ruiz, encargada del área de Semillas y Transgénicos de RAP-Chile
María Elena Rozas, Coordinadora Nacional Red de Acción en Plaguicidas Chile

Valparaíso, 8 de julio de 2013

jueves, julio 04, 2013

Comisión Etica denuncia torturas de hoy y premia a luchadores sociales. Informe 2013 “en la senda de la memoria, los derechos y la justicia”




La Comisión Etica Contra la Tortura dio a conocer el 3 de julio, su informe de Derechos Humanos 2013: “En la Senda de la Memoria, los Derechos y la Justicia: 1973-2013, Cuarenta años de lucha, resistencia y construcción”, publicado por Editorial Quimantú, que enfatiza en la práctica de la tortura como respuesta a las demandas del movimiento estudiantil y del pueblo mapuche en su recuperación de tierras ancestrales y defensa contra megaproyectos. Memoria, denuncia, canto y acción se dieron la mano en el lanzamiento, que también homenajeaba a quienes hoy exigen en democracia el fin del lucro en la educación, a luchadores cuyas vidas están entroncadas con la defensa de los derechos humanos, y al canto libre que ha acompañado esos combates.
La actividad tuvo lugar en el auditórium de la Radio Universidad de Chile, en Santiago, premiando a luchadores sociales con las medallas “Obispo Fernando Ariztía” (co-fundador de la Vicaría de la Solidaridad); “Danielle Mitterrand”; “Juan Pablo Jiménez” (obrero y sindicalista asesinado en 2013); “José Huenante Huenante”, detenido desaparecido (2005); “Olof Palme” (Ex Primer Ministro Sueco), “Manuel Gutiérrez” (asesinado en agosto 2011) y “Enrique Pérez Rubilar” (ícono de la lucha por los ddhh en la Araucanía, fallecido en 2012).
Los galardonados fueron  la Hermana María Inés Urrutia, quien fue parte del Movimiento Sebastián Acevedo en dictadura y vive en la población La Victoria; Diego Vela, Presidente de la FEUC; Andrés Fielbaum, Presidente de la FECH;   Enrique Núñez, destacado miembro de la CECT de Valparaíso;  la dirigente secundaria Eloísa González; el Conjunto Illapu, en la persona de Roberto Márquez; y Martín Almada, luchador por los DDHH de Paraguay.
Emocionada, Ximena Acevedo,  la viuda de  Juan Pablo Jiménez dirigente  de la empresa Azeta,  entregó la medalla a Enrique Núñez señalando que  la familia Jiménez y el país han pagado un precio muy alto para lograr que la gente despierte ante los abusos. “El quería un mundo mejor y nos dejó una huella marcada con sangre”. Agradeció a los estudiantes que junto a la Comisión Etica, se han hecho parte de su llamado por justicia y verdad ante ese asesinato. “La memoria duele, pero obliga a la acción”, sostuvo a su vez Núñez, recordando que es la ética la que debe impulsar al ser humano a rechazar la impunidad. Roberto Márquez, de Illapu, enarboló su guitarra para agradecer la premiación, y llamó con su canto a “abrir al sol todas las puertas, vamos, hay que andar!!” La dirigente  secundaria Eloísa González aseguró que la medalla recibida de manos de Gerson, el hermano del joven Manuel Gutiérrez asesinado en una protesta, era para el propio Manuel y todos los secundarios movilizados, mencionando especialmente a quienes han sufrido secuestro y tortura en los últimos tiempos. Calificó los últimos episodios represivos como “el desalojo de nuestra democracia” y llamó a construir un camino de lucha junto a estudiantes, profesores, padres, y trabajadores y el conjunto del pueblo chileno.
El macizo informe (de más de 200 páginas) fue comentado por el Académico de la Universidad de Chile, historiador Sergio Grez Toso y por Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo y director de la Radio Universidad de Chile. Fue calificado por Sergio Grez como “instrumento de combate”, mientras que Cárdenas afirmó que su lectura “aumentaba la vergüenza de vivir en un país que queremos, pero en el que se prolonga la aplicación de la tortura”. Sergio Grez se refirió a la construcción de los movimientos sociales destacando que hay elementos como la solidaridad que están volviendo a aparecer en forma germinal, junto con ciertas incursiones en la desobediencia civil. Ambos panelistas  se refirieron a la ilegalidad de la actual constitución. “Se requiere voluntad política y liderazgo para cambiar la Constitución”, precisó Grez, luego que sostuvieran que el panorama descrito en el informe arranca de la permanencia de la herencia de la dictadura en todos los planos.
El informe
La Comisión Etica pasa revista al estado de los derechos humanos en los 40 años transcurridos desde el golpe militar, señalando que en pleno siglo XXI hay nuevos testimonios de  la práctica de tortura. Considera urgente tipificar este crimen en las leyes chilenas y poner en marcha el Mecanismo Nacional de Prevención contemplado por el Protocolo Facultativo de la Convención Internacional Contra la tortura ratificada por Chile en 1988. Plantea que ello debiera hacerse con medidas dirigidas a grupos etáreos, de género, pueblos originarios y zonas de aislamiento geográfico, todo ello con participación de la sociedad civil en los mecanismos que se diseñen en esta política pública. Rechaza la criminalización de los movimientos sociales, destacando que la lucha por el derecho a la educación, contra el lucro  y en defensa del territorio y los recursos naturales, es la nueva cara de los derechos humanos. Por ello llama a los movimientos sociales al autocuidado y a afianzar los lazos de solidaridad entre sí y con los distintos grupos movilizados.  Una plataforma de lucha por la justicia y contra la impunidad es el remate del editorial. Juana Aguilera, coordinadora de la Comisión Etica Contra la Tortura concluye señalando que “son 40 años de lucha, pero también son 40 años de Resistencia y de construcción por un Chile que se levanta desde la Memoria, por los Derechos y la Justicia”, 

En ese marco, el informe dedica un capítulo completo a la represión y tortura al movimiento estudiantil, elaborado por Defensa Secundarios, organización de estudiantes de la Universidad de Chile que cumplen roles de Observadores de Derechos Humanos y Defensores de los estudiantes secundarios movilizados. Once relatos de episodios de violencia policial dirigida a menores o participantes en sus marchas son presentados aquí.  
Dos capítulos están dedicados a sendas ponencias sobre el despojo de los recursos naturales. El antropólogo Raúl Contreras G. analiza la lucha contra el extractivismo minero en Atacama, en tanto que el investigador en arqueoastronomía  Patricio Bustamante D., documenta  la experiencia de la comunidad de Caimanes, también en el norte del país.
La represión al pueblo mapuche
Al igual que en otros años, el grueso del informe de Derechos Humanos documenta la represión en territorio mapuche y exige la libertad de los luchadores sociales mapuche. Un artículo denominado “La lucha de resistencia de la comunidad socioespiritual”,  del académico mapuche Jorge Calbucura, de la  Mid Sweden University,  Coordinador del Centro de Documentación Ñuke Mapu, ahonda y contextualiza el significado de la detención en este período de cuatro machis (sanadoras tradicionales y autoridades espirituales), en tanto que otro capítulo,  detalla la violencia institucional hacia la niñez mapuche, documentada por la Fundación ANIDE. Un listado de 29 prisioneros políticos mapuche, con información adicional sobre  absueltos tras larga prisión y juicios orales, precedido por una crónica sobre el rol de los fiscales y la extensión hacia el sur de la lucha por territorio, de Lucía Sepúlveda R., preceden a una pormenorizada cronología de un año de violencia policial contra el pueblo mapuche registrada y sistematizada por el profesor Manuel Andrade,  de mayo de 2012 a mayo de 2013.

La Comisión Ética contra la Tortura (CECT-Chile) agrupa a diversas organizaciones y personalidades que desarrollan acciones de defensa y promoción de los derechos humanos en Chile. Fue creada en marzo de 2001, para exigir al Estado la creación de un instancia de Verdad, Justicia y Reparación, y continuó accionando frente a las gruesas insuficiencias de los logros obtenidos a ese respecto y la permanencia en el tiempo de la tortura. La Comisión Ética contra la Tortura (CECT-Chile) está integrada, entre otras, por Amnistía Internacional; el Observatorio por el Cierre dela Escuela de las Américas (SOA Watch); el Departamento de Justicia, Paz y Defensa de la Creación de la Conferencia de Religiosos de Chile (CONFERRE); el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ-Chile); el Centro de Salud Mental y Derechos Humanos (CINTRAS); la Asociación Americana de Juristas (AAJ); el Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad conlos Pueblos de América (SICSAL); la Coordinación Nacional de ex Presos Políticos; la Agrupación Nacional de Familiares de Ejecutados Políticos; Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Cuenta además con representantes en Canadá, Italia, Bélgica, México, Alemania, Francia y Suiza.

viernes, junio 14, 2013

Demandan a SERNAC realizar estudio sobre presencia de trigo transgénico en la tradicional marraqueta





Santiago,  13 de junio de 2013

Sr.
Juan José Ossa Santa Cruz
Director del SERNAC
Estimado Sr. Director
Nos dirigimos a Ud. como ciudadanos miembros de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, y de la Alianza por una Mejor Calidad de Vida, integrada por RAP-Chile, OLCA y ANAMURI,  para solicitar la realización de un estudio elaborado con un muestreo adecuado,  que permita a los consumidores contar con información oficial respecto de la posible presencia de maíz transgénico y trigo transgénico en alimentos expendidos en panaderías y supermercados, tales como pan, en sus diversas formas, galletas y cereales u otros productos.  Recordamos a Ud. que en el año 2000 SERNAC realizó un estudio sobre la presencia de transgénicos en diversos alimentos que se expenden en Chile, pero desde entonces no se ha publicado ninguna otra referencia al tema por la entidad que Ud. dirige.
En Chile, a diferencia de lo que ocurre en Europa, Perú y Brasil, no contamos con etiquetado de los productos transgénicos y aunque la propaganda diga lo contrario, el consumidor no tiene el derecho a saber y no puede elegir vivir sano optando por alimentos libres de estos ingredientes anti-naturales, rechazados en países europeos. El Estado no cumple con su obligación de informar adecuadamente respecto del contenido de transgénicos en los alimentos que diariamente ingerimos, por lo cual resulta imposible asociar cualquier efecto negativo derivado de ello. Los aumentos de cánceres pueden entonces atribuirse a cualquier otro efecto, en lugar de asociarse a este tipo de alimentación.  Chile es el segundo mayor consumidor de pan en el mundo, y por tanto todo lo que tenga que ver con la calidad del trigo resulta especialmente relevante.  Nosotros deseamos velar por una alimentación sana y no nos gusta que el consumo de la tradicional marraqueta  esté marcado ahora por la duda. Parafraseando el slogan “Elige vivir Sano”, quisiéramos al menos contar con la información para ejercer esta recomendación.
El ministro de agricultura expresó recientemente en una entrevista de prensa (Programa Podría ser Peor, Radio Biobio, “Nosotros consumimos hace 16 años productos transgénicos, importamos el 50% del maíz que consumimos en Chile. Viene todo de China o Estados Unidos y es todo transgénico” (http://www.biobiochile.cl/2013/05/20/ministro-mayol-sobre-transgenicos-hay-un-proyecto-aprobado-con-idea-de-legislar-en-el-congreso.shtml).  Por otra parte, recientemente se han dado a conocer noticias respecto de la contaminación de trigo en Estados Unidos por trigo transgénico de carácter experimental, lo cual llevó a Japón y otros países a suspender sus importaciones de trigo. Cifras oficiales de Odepa indican que este año, Chile ha importado de Estados Unidos el trigo que necesita para suplir el déficit local de producción, siendo el país del norte el principal proveedor. Se importaron 184.359 toneladas que corresponden al 64,4% del total de importaciones de trigo, entre enero y abril de 2013. No tenemos forma de saber qué tipo de trigo están utilizando las panaderías y supermercados.
Estos antecedentes nos preocupan dado que conocemos los impactos negativos en la salud generados por los alimentos derivados de transgénicos, que han sido corroborados en estudios publicados en importantes revistas científicas. Los hallazgos, por ejemplo en el caso de ratas alimentadas durante dos años con maíz transgénico NK603 (que se cultiva en Chile para exportación) se vinculan tanto a la alteración del ADN de las semillas como a los impactos de los plaguicidas utilizados en estos cultivos y pueden consultarse en la investigación  Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food Chem. Toxicol. (2012), http://dx.doi.org/10.1016/j.fct.2012.08.005
Esperando su respuesta favorable a nuestra demanda ciudadana, respecto de la realización del estudio requerido, le saludan atentamente,
María Elena Rozas                         


·         Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de Chile /Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-Chile)
Lucía Sepúlveda
·         Red de Acción en Plaguicidas de Chile / www.rap-al.org / www.rap-chile.com
Alicia Muñoz
  • Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)/ www.anamuri.cl
Lucio Cuenca
  • Observatorio latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) / www.olca.cl
Rodrigo Lampasona
·         Exige Vivir Sano / https://www.facebook.com/ExigeVivirSano

Campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile
http://www.yonoquierotransgenicos.cl/
www.facebook.com/YoNoQuieroTransgenicos
Contacto:
Lucía Sepúlveda R.
Correo electrónico: secretaria@rapal.cl
Teléfono: 56-2-26997375
Alonso de Ovalle N°1618, oficina A, Santiago Centro

jueves, junio 06, 2013

Senado de Chile y Ley de Obtentores: no aceptaremos tramitación express

El  martes 11de junio,  el Senado reanuda la tramitación de la ley de Obtentores Vegetales, que deroga la actual ley de Semillas para hacer posible la promulgación del Convenio UPOV 91, hecho a medida de Monsanto y de las transnacionales productoras de semillas híbridas y transgénicas. Es muy posible que el Presidente Piñera esté así cumpliendo instrucciones de Obama  luego de su reciente encuentro, pero habrá que esperar un próximo wikileak para tener la total certeza de ello. El proyecto de Ley de Obtentores, presentado  por la ex Presidenta Bachelet y resistido entonces por las organizaciones campesina y sociales a las que ella no recibió ni escuchó, contiene artículos que -entre otras aberraciones- prohíben el intercambio y guarda de semilla  y posibilitan que el obtentor  (Monsanto, Bayer, von Baer, Dupont, Syngenta, etc) demande al infractor por "piratería" como se hace en Europa, Estados Unidos y Canadá. El pago del royalty o patente se extiende no sólo a la semilla sino los subproductos derivados de ella y se extiende la vigencia del registro otorgado al obtentor. La ley consagra el monopolio de la semilla por los obtentores, que tendrán todas las garantías en el mercado, lo que tiene como consecuencia implícita y obviamente  no declarada, la progresiva desaparición de la semilla campesina e indígena. En los países en que rige el convenio UPOV 91, se criminalizan los intercambios de semilla y en varios de ellos sólo se encuentra a disposición de los campesinos semilla "certificada" y/o transgénica, en el caso del maíz y la soya. Recordemos que Brasil, China, Ecuador, entre otros NO han firmado este convenio, que no es un convenio emanado de Naciones Unidas sino ha sido generado por las transnacionales productoras de semillas y agrotóxicos (químicos) con el apoyo de los gobiernos.
Los senadores Alejandro Navarro, Ximena Rincón, Jaime Quintana, Antonio Horvath, Carlos Bianchi, Juan Pablo Letelier, Fulvio Rossi, Isabel Allende, Jaime Pizarro, José Antonio Gómez, Mariano Ruiz-Esquide, Soledad Alvear, Camilo Escalona, Pedro Muñoz Aburto, Patricio Walker, Guido Girardi y Ricardo Lagos Weber en 2011 plantearon ante el Tribunal Constitucional que el Convenio UPOV 91 aprobado ese año, era ilegal. El TC no acogió el fondo de la petición, y le devolvió  la pelota al Senado, para que hiciera una ley de Obtentores que cuente con consulta a los pueblos indígenas, y que asegure el resguardo del patrimonio genético de Chille y su biodiversidad.  Por ello,  hemos dirigido la siguiente carta a estos 17 senadores que mostraron sensibilidad en el tema:

Como Alianza por una Mejor Calidad de Vida RAP-Chile, integrada por la Red de Acción en Plaguicidas Chile, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI y el Observatorio de Conflictos Ambientales, OLCA, que integramos la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, nos hemos enterado que el próximo martes 11 de junio se reactiva en la Comisión de Agricultura del Senado, la tramitación del Proyecto de Ley de Obtentores Vegetales, que hasta ahora no tenía urgencia.

Desconocemos si se le ha puesto urgencia en las últimas horas. Nos llama poderosamente la atención el hecho de que la conocatoria a la sesión de la comisión, a la que asistirán el Ministro de Agricultura y el MInistro de Relaciones Exteriores, se realiza inmediatamente después de la visita del Presidente Piñera al Presidente de Estados Unidos, sr. Obama. Como Uds. recordarán, tanto este proyecto de ley como el Convenio UPOV 91 ya aprobado por el Senado en 2011, han sido discutidos bajo directa presión de la Casa Blanca (Tratado de Libre Comercio) a lo que se suma el poderoso lobby de Monsanto y otras transnacionales, además de sus socios locales.
Como es de su conocimiento, pese a haber sido aprobado por el Congreso, el convenio UPOV 91 no ha sido promulgado debido precisamente a que algunas cláusulas del mismo son contradictorias con la actual Ley de Semillas, que sería derogada si se aprueba el proyecto en segundo trámite constitucional. En la oportunidad, se planteó que debió haberse discutido primero el proyecto de Ley de Obtentores.  Aunque el Tribunal Constitucional rechazó la objeción de legalidad presentada por ustedes señores senadores, con el respaldo de las organizaciones campesinas, sociales y ambientales, en esa oportunidad el Tribunal Constitucional no fue al fondo del asunto, y sostuvo   en su fallo que era al Senado a quien correspondía velar porque se cumpliera con la consulta a los pueblos indígenas (Convenio 69) y garantizar el resguardo de la biodiversidad y el patrimonio genético del país. En lenguaje popular, diríamos que el Senado "les devolvió la pelota".
Nos parece imprescindible recordar a Uds. que el proyecto de ley de Obtentores Vegetales contiene artículos que vulneran y criminalizan el derecho ancestral de campesinos e indígenas a guardar la semilla, y a practicar el libre intercambio de semillas, entre otras aberraciones. En los países de Europa y América en los cuales está vigente el convenio UPOV 91 gracias a la vigencia de nuevas leyes de obtentores de semillas, los productores agrícolas  ya han perdido esos derechos. Sin embargo, en diciembre de 2012, la Corte Constitucional de Colombia declaró inasequible la Ley 1518 de abril 2012 que aprobaba el Convenio UPOV 91 de Protección de Obtentores Vegetales. Las organizaciones sociales, indígenas, afrodescendientes y campesinas y de ciudadanos del país andino, consideraron el fallo como una primera victoria hacia la garantía plena de los derechos de sus comunidades sobre sus semillas en su lucha por la soberanía alimentaria.
En Chile, el convenio UPOV 91 se aprobó entre gallos y medianoche, mientras en las calles la ciudadanía movilizada rechazaba el proyecto HidroAysén. Sólo votaron en contra del proyecto los senadores Ximena Rincón (Maule) y Jorge Pizarro (Coquimbo),  junto a José Antonio Gómez (Antofagasta), Alejandro Navarro (BioBio,), y Jaime Quintana (Araucanía).


 No aceptaremos que la Ley de Obtentores Vegetales sea tramitada en el Senado de una forma similar, por lo que esperamos de Uds., señores senadores,  que mostraron sensibilidad en el tema luego de esa nefasta aprobación del convenio pro Monsanto, que garanticen el derecho de las organizaciones campesinas, indígenas, sociales y ambientales a dar a conocer los fundamentos de su rechazo a este proyecto de Ley de Obtentores, que asegura el pago de patentes para los obtentores, en su gran mayoría transnacionales, y despoja de sus derechos a los pueblos campesinos e indígenas,  custodios, desarrolladores y guardadores de la semilla a lo largo de la historia.
Reciban uds. un atento y preocupado saludo de la Alianza por una Mejor Calidad de Vida, RAP-Chile, y la campaña nacional Yo No Quiero Transgénicos en Chile.

María Elena Rozas, coordinadora Red de Acción en Plaguicidas Chile
Lucía Sepúlveda,  encargada de semillas y transgénicos en RAP-Chile