domingo, octubre 14, 2018

Un perfil testimonial sobre Miguel Enríquez




1.-Miguel y los medios de comunicación.
Miguel fue un dirigente político que desde el primer momento entendió la importancia del rol de los medios de comunicación  en su relación con los sectores a los que buscaba llegar. El año 1970, cuando empezaron las expropiaciones a bancos, se publicó un comunicado en la edición 99 de la revista Punto Final donde con un toque de humor irreverente, “El MIR informa al pueblo que el comando Rigoberto Zamora expropió el Banco Nacional del Trabajo. El caso está resuelto. Los incapaces del ´Escuadrón de la muerte´ no necesitan torturar ni flagelar a nadie…”

También hizo Miguel una especial alianza con Clarín, de Volpone, el diario más leído por los trabajadores en Chile de entonces, y cuyo sindicato -de periodistas y obreros gráficos- era dirigido por compañeros del MIR. Clarín  tuvo la exclusividad de las noticias sobre asaltos a bancos protagonizados por los líderes miristas. En Punto Final publicó  en 1971 Miguel su discurso del 26 de julio en homenaje a la Revolución cubana en la comuna de San Miguel, en el cual planteó la necesidad de crear una nueva legalidad, “una nueva justicia”. Y sobre los medios de comunicación fue muy claro: “si el clan de los Edwards quiere defender los intereses de los patrones…esas empresas… (y las radios) habrán de pasar a manos de los trabajadores que allí laboran y de todo el pueblo de Chile. No puede permitir el pueblo que la verdad sea distorsionada por la sola propiedad de los medios de difusión….” Estos conceptos los reiteró después del paro de octubre del año 72 y tras ese ensayo general del golpe que fue el llamado “Tancazo” del 29 de junio del 73. Varios medios estuvieron tomados por sus trabajadores el 29 de junio (entre ellos TVN) pero todo volvió a su estado anterior al día siguiente. Ninguna otra fuerza política tuvo una propuesta sobre los medios de comunicación como la formulada por Miguel y el MIR en Chile en esos tiempos y tampoco la hubo en los gobiernos de la Concertación. Y sin duda esa claridad generó un formidable avance en el Frente de Trabajadores Revolucionarios de los medios de comunicación, cuyos miembros se involucraron en esas discusiones durante los años de la Unidad Popular. Un histórico foro en que participó Miguel sobre El poder popular y los comandos comunales se publicó en Punto Final N° 175 organizado precisamente por el sindicato del diario Clarín,  tuvo lugar el 16 de enero del 73, en un repleto auditorio del edificio de la UNCTAD,  hoy GAM. Debatió junto a dirigentes del Partido Socialista, la Izquierda Cristiana, el MAPU y el Movimiento Cristianos por el Socialismo.

2.- El internacionalismo de Miguel.
Lo vi actuar de inmediato cuando el 15 de agosto de 1972 llegaban al aeropuerto de Pudahuel seis líderes revolucionarios fugados del penal de máxima seguridad de  Rawson, de la Argentina bajo la dictadura “gorila” de Lanusse. Venían en un  avión secuestrado, liderados por Mario Roberto Santucho, líder máximo del PRT. Aquí la policía retuvo a los guerrilleros en el aeropuerto y quedaron en tierra de nadie. Justo esa madrugada, Miguel y otros dirigentes llegaron a mi departamento buscando apoyo para entrar al aeropuerto en esa circunstancia, dada mi credencial de periodista de Televisión Nacional. Los revolucionarios habían hecho llegar un mensaje solicitando la presencia de Miguel y de otros dirigentes políticos, en un papelito colocado a través de un vidrio. Miguel se dirigió a Pudahuel y después  redactó una declaración que concluía señalando que si el gobierno de Chile vacila en solidarizar con ellos ...“llamamos a todo el pueblo a realizar manifestaciones que exijan el cumplimiento de los principios y tradiciones de solidaridad internacional para estos compañeros cuyo único delito ha sido luchar contra la dictadura de Lanusse y su camarilla uniformada”.  Justo es agregar que Allende otorgó diez días después el salvoconducto requerido para que pudieran viajar a La Habana, en medio de movilizaciones de apoyo y de escalofriantes noticias acerca de la masacre de Trelew: los presos políticos que no lograron fugarse fueron asesinados.

3.- El foco de Miguel en el Poder Popular
Miguel rompió los esquemas de la izquierda a partir de una lectura crítica y audaz del marxismo y de la realidad y supo levantar con alegría e incluso buen humor en su diálogo con amigos y enemigos, una concepción de socialismo que buscaba diferenciarse del burocratismo y de la copia mecánica de otras realidades,  poniendo el foco en el tema del poder, y más específicamente en el impulso del poder popular. Y en medio de las ruinas de los socialismos reales, eso es lo que más nos interpela, porque ya no queremos calcos ni fósiles o rituales. Compañeros trabajadores sobrevivientes del complejo maderero y forestal Panguipulli, de Neltume –el primer Neltume-  a quienes reencontré este año en una jornada de Memoria en la ex Villa Grimaldi y antes, en Panguipulli en un encuentro de la Red de Mujeres Defensoras del Territorio de esa zona, consideran que ellos vivieron la experiencia más concreta y real de poder popular. Como corolario de una seguidilla de tomas de fundos, ellos habían logrado en 1971 la creación del complejo maderero bajo el control formal de la CORFO y dentro de las industrias del Area de Propiedad Social. Y  durante tres años, 400 obreros y técnicos trabajaron de una forma inédita en un territorio que abarcaba 360.000 hectáreas. A diferencia de lo que ocurría en las industrias estatizadas e intervenidas del resto del país, en el Complejo Panguipulli,  través del consejo de Delegados, los obreros  tenían mayoría respecto del delegado de gobierno y los técnicos. De esta forma ellos mismos tomaban las decisiones relacionadas con planes de producción, pagos, excedentes, conociendo por primera vez la vida digna, contando con maquinaria e instalaciones adecuadas y pasando de la superexplotación a una forma de autogestión. Y nada de esto era casual, porque el complejo nació de la toma de 21 fundos no contemplados en el plan del gobierno, casi todos con vicios de propiedad por sus dueños, lo que facilitó su incorporación al área social.  Tras esa radicalización de la lucha estuvo el trabajo del MIR –junto a otros sectores- y  el llamado del MIR y Miguel a la movilización  y a ampliar las conquistas en la nueva situación política abierta por el triunfo electoral del Presidente Allende y el inicio del gobierno popular. Sin duda para los trabajadores y sus familias el precio  de esas conquistas fue altísimo en vidas y tierras arrasadas. La revancha  se prolongó en el tiempo y perdura hasta hoy. Sin embargo, el eco de consignas como “crear, crear poder popular” se escucha a lo largo de Chile en territorios en lucha que ahora, en tiempos de dependencia, clientelismo, extractivismo, corrupción y criminalización de las luchas sociales, buscan ensayar formas de autonomía, de coordinación con sus pares y generación de respuestas desde abajo para un mejor vivir.


3.- Miguel como articulador y conductor
Miguel fue también el resultado de un trabajo colectivo, de equipo. Hoy sabemos de la extraordinaria formación intelectual de Miguel, iniciada en su entorno familiar y enriquecida permanentemente por opción propia.  Pero también captamos que con él había un completo equipo de pensadores e intelectuales,  destacando entre ellos su hermano Edgardo y Bautista van Schowen, y también notables economistas e intelectuales  de diversas disciplinas y saberes de países hermanos. Y también hubo otros cerebros y otros corazones, que desde fuera de la Comisión Política,  nutrían su pensamiento, se encargaban de las tareas más domésticas y de oficina, y le permitían una información amplia cualitativamente muy superior a la de otros dirigentes políticos de la época.  

Desde luego no podemos dejar de mencionar que grandes temas de hoy, como los problemas medioambientales, o el debate de género y diversidad simplemente no existieron en la agenda marxista de entonces ni en el MIR. Aun hoy la izquierda, superficial y desinformada, generalmente les otorga escasa relevancia. Con el tiempo entendimos que Miguel hacía la síntesis del trabajo de muchos y muchas y que su genialidad y su vibrante discurso, arrancaban de elementos propios del contexto histórico pero también eran el fruto de su facilidad para seducir y poner a trabajar, a pensar y a colaborar con el MIR a las mentes más claras del pensamiento y la teoría revolucionaria de  su época. 

4.- La ética y consecuencia de Miguel
El legado ético de Miguel es la marca y la impronta que intentaremos llevar por siempre.   Su ejemplo y  consecuencia marcaron al partido que contribuyó a fundar y del cual fue su más destacado conductor y constructor, logrando que el MIR incorporara en sus filas a los más pobres del campo y la ciudad pero también permeara con su discurso y su práctica a sectores importantes de intelectuales, cristianos,  y capas medias de la sociedad. Fue un intelectual y polemista brillante. Le conocimos el apodo de “Sol Rojo”, que nunca supe si venía de su viaje a China de los tiempos del Libro Rojo de Mao,  o de un western del año 71 llamado “Sol Rojo”, dirigido por Terence Young y protagonizada por Alain Delon, Charles Bronson, Ursula Andress y cuyo protagonista era un asaltante como el propio Miguel que participó en las expropiaciones a bancos de los años previos a la Unidad Popular.

Pero Miguel no se quedó en eso de ser brillante y audaz! Había llamado a los chilenos y chilenas a jugarse por la gran contraofensiva revolucionaria cuando ya todos sabíamos que venía el golpe, y los sectores que convocábamos seguían a la punta, en primera fila de las luchas por profundizar las conquistas y avanzar por sobre la legalidad de quienes, -como decíamos en ese tiempo- eran los dueños del poder  y la riqueza.  Por eso, la consigna EL MIR NO SE ASILA era la única posible, era la ética de estar con todos y todas, de correr la misma suerte de los obreros, los pobladores, los campesinos y estudiantes a quienes Miguel había llamado a luchar, a dar dos pasos adelante y ninguno atrás. Y es por eso mismo que Miguel se las arregla para sobrevivir, camuflado en las luchas del pueblo. Y así es como vamos rencontrándolo  por todos lados en las contaminadas “zonas de sacrificio”, en los intercambios de semilla, en las recuperaciones de tierra mapuche, en las luchas por recuperar el agua….y donde quiera que una mujer o un hombre se levanten en contra de la injusticia.
Yo siento que Miguel está al lado de Salvador Allende junto  a los grandes de la historia patria, y veo que importantes sectores de las nuevas generaciones de luchadores sociales comparten esta mirada. Fue capaz de hacer un análisis político, plantear una propuesta revolucionaria y encarnarla de forma absolutamente consecuente, no exenta de errores por supuesto, porque era un ser humano. Su consecuencia es un valor y un legado ético y político importantísimo: vivir como dices que hay que vivir.”

Lucía Sepúlveda Ruiz
(intervención de la autora en la actividad “El No de la Resistencia”  realizada en Santiago de Chile el 5 de Octubre de 2018, y organizada por la Fundación Miguel Enríquez .)

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