martes, julio 26, 2011

Comunidades mapuche de Coronel defienden su patrimonio ancestral y la semilla nativa


Desde Coronel nos llega la posición de comunidades indígenas de esa ciudad de tradición minera sobre el tema de la semilla en peligro y los transgénicos. La Asociación indígena Newen Boyen, y la comunidad indígena Marihuen, de Coronel, junto a dirigentes y miembros de base de la Asociación Leftraru se reunieron el pasado 23 de Julio para discutir lo ocurrido con el convenio UPOV 91 aprobado por el Senado y el Tribunal Constitucional. De esta manera, nuevas comunidades se suman al masivo rechazo de esta iniciativa legal que defendió en Santiago el gobierno junto al MUCECH, entidad que ha dejado de lado los intereses de sus asociados. En Coronel, la werken Iris Manusalva, que participa activamente en la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile hizo una completa presentación sobre esta iniciativa de privatización de la semilla.
Los asistentesl emitieron luego la siguiente declaración:


Frente a la adhesión de Chile a través del Senado el día 11 de mayo al acta de la UPOV 91, los dirigentes y comunidades mapuche reunidos el 23 de julio en la ciudad de Coronel manifestamos lo siguiente:

· Las comunidades mapuche reafirmamos nuestro rol tutelar de las plantas y semillas y conocimiento tradicional, práctica heredada que sostiene la vida, la cultura, los alimentos y el espíritu.

· Las semillas forman parte de la espiritualidad del ser Mapuche, las plantas, la tierra, el agua, los animales y por tanto la vida son sagrados para la cultura mapuche y campesina.

· Declaramos que las semillas son un patrimonio ancestral de los pueblos originarios y campesinos, por lo tanto están unidos a nuestra cultura y el acto de intercambiar conocimientos ancestrales, alimentos, plantas, animales, árboles y semillas, es una acción de unidad con lo más fundamental de la vida.

· Por todo lo anterior rechazamos la adhesión de Chile al convenio UPOV 91, puesto que transgrede, atropella y agrede nuestros legítimos derechos , a crear, mejorar y seguir utilizando la biodiversidad agrícola y alimentaria que nos han dejado nuestros ancestros y que debemos resguardar para las generaciones que vendrán.

· La asociación Nehuen Boyen, se compromete en conjunto con la Asociación Nacional Leftraru (a la cual se encuentra asociada) y Comunidad Marihuen a difundir la información con respecto al convenio UPOV 91 y transgénicos.

· El Estado de Chile al suscribir el UPOV 91 y el establecer leyes que fomenten los cultivos transgénicos, está violando el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo OIT de los derechos Indígenas. Por tanto exigimos un proceso de consulta libre e informada.

· Hacemos un llamado a nivel regional a todas las Comunidades y Organizaciones Mapuche, Universidades, Movimientos Sociales, Entidades Organizadas tales como: iglesias, sindicatos, la CUT, ambientalistas, partidos políticos, etc.; a fortalecer nuestro espíritu y nuestra coordinación frente a esta nueva agresión y a multiplicar los Trafkintü, talleres y todas las actividades que sirvan para difundir este tema y formar alianza para defender la vida.

ASOCIACION INDIGENA

NEWEN BOYEN DE CORONEL

ASOCIACION NACIONAL DE COMUNIDADES

AGRICOLAS E INDIGENAS LEFTRARU

COMUNIDAD INDÍGENA DE CORONEL

MARIHUEN


Cultivos Transgénicos: entrevista de El Ciudadano


Periodista y activista, es autora del libro “Chile: la semilla campesina en peligro” en conjunto con la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL). Lucía Sepúlveda, revela detalles y “aterriza” la discusión frente al actual escenario de la transgenia en el país.

En el Congreso se están tramitando dos proyecto de ley que introducen de lleno los transgénicos en Chile: El primero tiene relación con la apertura de los cultivos para el consumo interno y otro sobre los derechos de propiedad de los obtentores de nuevas especies de vegetales y que implicará su protección tanto legal como comercial en desmedro de los pequeños agricultores y comunidades campesinas. Sin embargo, estos proyectos ya cuentan con el debido sustento tras la reciente aprobación del convenio Upov 91, que les brinda el marco legal para su arribo a Chile.

-¿Cuál es el panorama actual de los transgénicos en nuestro país?

-Hasta el momento sólo se cultivan semillas transgénicas para exportación, cuyas especies son principalmente maíz, soya y raps o canola, que se concentran en las regiones del sur de Chile. Entre los años 2008 y 2009 estas semillas ocuparon el 50% de la superficie certificada para exportación y, con los años, esto ha crecido desmedidamente. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) maneja la información de quiénes son los dueños y dónde específicamente están estos cultivos, pero se niega a entregar estos datos tanto por las presiones ejercidas por las empresas como por su complaciente silencio y deficiente capacidad fiscalizadora.

-Cuando se habla sobre los efectos de los transgénicos, se les critica por posibles efectos sobre la salud, pero ¿Por qué las semillas se ven afectadas?

-El efecto de los transgénicos atañe a todo lo que nos rodea: Nuestra salud al consumirlos, la de quienes trabajan en los campos, de quienes viven cerca de los predios, de la tierra, del agua, aire y por sobre todo a nuestras semillas, ya que en primer lugar, el cultivo de transgénicos va de la mano del establecimiento de derechos de propiedad que implica que todo pequeño agricultor o comunidad campesina tendrá que pagar un derecho para poder cultivar sus semillas naturales u orgánicas a quien posea el registro de la variedad. Y, en segundo lugar, porque los transgénicos contaminan genéticamente la naturaleza de las semillas de manera irreversible, lo que significa que se pierden para siempre cultivos tradicionales.

-¿Éste es el derecho de propiedad que establece el Convenio Upov 91?

-Este convenio, al que Chile acaba de adherirse, significa que se refuerza un régimen de propiedad abusivo sobre plantas y variedades vegetales que no es una patente, pero que sí permite apropiarse vía los denominados derechos de obtentor, es decir, de quienes desarrollan y registran nuevas especies vegetales, en otras palabras: De las semillas. A su vez, se requerirá de la autorización del obtentor o dueño, o sea de las transnacionales, para la reproducción y posesión del producto, lo que en lenguaje sencillo se traduce en que los pequeños agricultores, campesinos y comunidades indígenas tendrán que pagar a las empresas el derecho a utilizar sus semillas.

-¿Y por qué el convenio le abre las puertas a la transgenia?

-Con la adhesión a este convenio, específicamente a su normativa del año ‘91, que estipula los derechos del obtentor, permitirá que las transnacionales detrás de los cultivos transgénicos, en el mediano y corto plazo, sean las dueñas de la mayoría de las semillas campesinas y, a su vez, porque todas esas “nuevas especies” que comenzarán a registrarse, mayoritariamente corresponderán a organismos genéticamente manipulados, que se cruzarán inevitablemente con las especies nativas chilenas y así estaremos frente a un escenario absolutamente dominado por la transgenia.

“UNA DESPROTECCIÓN LEGAL”

-Parece impensable creer que se esté legislando algo tan adverso para pequeños agricultores y campesinos…

-Así es. La semilla chilena está en crisis, ya que el modelo agroindustrial que se está imponiendo dentro de todos los marcos legales que el Estado ofrece, hará que miles de pequeños campesinos, comunidades indígenas que basan sus economías en el intercambio de semillas y que albergan especies ancestrales de sus pueblos y localidades, queden en una absoluta desprotección legal, dominados por las transnacionales. Nuestras semillas, que son patrimonio colectivo de las comunidades, se convertirán en propiedad privada de estas empresas y se despojará a los campesinos de sus derechos de seleccionar, mejorar y guardar semillas, mecanismo resguardado por el Tratado de Recursos Fitogenéticos de la FAO.

-¿Y qué rol cumplen aquí los plaguicidas?

-Aunque parezca increíble, estas mismas empresas son las que desarrollan los plaguicidas y pesticidas que están en el mercado y van ofreciendo todo en un mismo paquete. A su vez, esto va de la mano con su uso, ya que estas especies son cada vez más resistentes a los plaguicidas ante las innumerables mutaciones genéticas que sufren las semillas, creando un campo de protección para ellas y aniquilando todos los insectos, hierbas y animalitos que estén a su alrededor. Esto no sólo daña nuestra salud, sino también nuestros campos, aguas y aire. No nos extrañemos si las tasas de cáncer, enfermedades cardiovasculares y gastrointestinales aumentan en Chile… una de las principales consecuencias de los transgénicos.

-¿Cómo se podrá diferenciar un alimento transgénico de uno orgánico?

-Este terreno es incierto, ya que uno de los principios que abogan las transnacionales es que habrá coexistencia entre ambos (orgánicos y transgénicos), pero esto es absolutamente imposible. En primer lugar, existen muchos agentes incontrolados para los agricultores o campesinos que tengan cultivos naturales; por ejemplo, las abejas que polinizan sin discriminar una planta de otra, llevando agentes contaminantes, el viento que desplazará semillas de un lado a otro y el agua entre otros. En segundo lugar, porque basta con que sólo una semilla se contamine en un campo orgánico para que todas las demás también se vean dañadas.

-¿Y qué sucederá con el etiquetado de los productos?

-Esto también es complicado, ya que por un lado es bueno que se transparente qué tipo de alimentos o vegetales y plantas son transgénicos y así la población estará informada sobre lo que está consumiendo. Sin embargo, hay ciertos vacíos legales, como por ejemplo frente a la situación de un productor orgánico cuyos productos están libres de transgenia y así sus etiquetas lo demuestran, pero eventualmente sus especies se contaminan por agentes externos: Todas sus cosechas también lo estarán y se enfrentará a un escenario muy complejo.

UN MONSTRUO LLAMADO MONSANTO

-¿Cuál es el poder real de Monsanto en Chile?

-Actualmente hay 770 nuevas especies registradas en el SAG de las cuales el 78% está en manos de las transnacionales y el resto pertenecen a universidades e instituciones. Estas especies corresponden a híbridos; cuya esencia es el intercambio genético entre especies similares, es decir, entre especies del mismo reino: Vegetales con vegetales y no vegetales con animales o minerales, como es el caso de los transgénicos.
Monsanto tiene el 90% de las semillas transgénicas en el mundo y cuenta con el apoyo del gobierno estadounidense, quien es uno de sus principales lobbistas. La visita que Barack Obama hizo en marzo pasado, uno de sus objetivos fue presionar a Chile para que legislara sobre los derechos de propiedad intelectual y así proteger los intereses de las transnacionales.

-Son innumerables los antecedentes que existen contra Monsanto que la convierten en una de las peores empresas del mundo. ¿Así y todo operará en Chile?

-Las tácticas con que operan no sólo Monsanto (que es la principal) sino también otras empresas como Dow Agroscience, Syngenta, Bayer, Pioneer, entre otras, están por sobre los gobiernos, estados, sistemas económicos y hasta el minuto son muy pocos los que han logrado hacerles frente. Sus metas son crear nichos en el tercer mundo para desarrollar sus experimentos a costa de la salud y el bienestar no sólo de nosotros, sino también de todas las generaciones futuras, que no sabemos qué tipo de alimentos consumirán.

-Se entiende entonces que la presión política aquí ha sido fuerte…

-Las transnacionales trabajan de la mano… sus prácticas son corruptas y permean todo lo que esté a su alcance. No nos extrañemos que la prensa tenga este silencio culposo y que algunos parlamentarios esgriman argumentos tan básicos y refutables.

-¿A fin de cuentas, qué buscan las transnacionales?

-Uno de los propósitos no confesados de Monsanto es crear en Chile un campo de farmoindustria, donde se desarrollan diversas especies vegetales que contendrán una variedad de químicos, antibióticos y quizás cuántas otras fórmulas. Por ejemplo, se desarrollarán especies que contengan facultades inmunológicas al igual que una vacuna y así estaremos consumiendo sólo fármacos y no frutas ni verduras saludables.

-¿Es inminente la llegada de los transgénicos a nuestra dieta? ¿Qué resta por hacer?

-Hay que sensibilizar a la ciudadanía a que tome conciencia sobre el grave daño al que estaremos expuestos, donde estas empresas, en complicidad con el Gobierno, se adueñarán de nuestro patrimonio y destruirán las agrupaciones de campesinos e indígenas que basan sus economías en el intercambio y a la vez, nos envenenarán con sus productos adulterados genéticamente. Hay que crear una alianza social entre productores campesinos, ciudadanos, estudiantes, trabajadores de la salud y todos quienes asuman que estamos ante un dramático escenario que atenta contra nuestra salud y patrimonio.

No se puede seguir legislando a nuestras espaldas… el pueblo necesita ser informado debidamente y ser consultado en temas tan esenciales para todos, porque el efecto de esto caerá sobre todos y no habrá exclusiones.

Por Claudia Pedreros Saá

El Ciudadano

Esta entrevista se publicó en la edición Nº 104 de la segunda semana de junio.

sábado, julio 23, 2011

Secretario General de la FEC Recaredo Gálvez denuncia montaje de carabineros para encarcelarlo


Compañeras y compañeros:

En el paso de nuestras vidas nos enfrentamos a múltiples

desafíos que nos hacen valorar y comprender cuál es el verdadero motivo de

nuestro andar por estos caminos.

Es doloroso ver cómo las luchas justas que se asumen dentro de

estos desafíos de la vida se criminalizan y sobre todo se combaten por quienes

desean mantener el poder que siempre han tenido. Ellos usarán cualquier método,

desde la mentira hasta la más absoluta violencia, para evitar que construyamos

la Sociedad Nueva que necesitamos y merecemos.

Nuestra lucha es justa y siempre lo será. Hoy no debemos

desconcentrarnos y debemos seguir luchando. Si debo pagar por las mentiras de

algunos, tengan presente que no me sentiré solo y sé que ustedes, compañeras y

compañeros, continuarán creyendo las ideas que siempre busqué hacer palabra y

acción.

El actual momento que atraviesa nuestro país es una oportunidad

que no debemos perder para unificar las causas de nuestro descontento; sabemos

que tenemos todas las herramientas para avanzar cada vez más firme hacia el

amanecer esperado. No desperdiciemos las palabras, no dudemos en seguir

saliendo a las calles a gritar nuestra rabia y, por sobre todo, no dejemos de

organizarnos. Es el poder colectivo el único capaz de romper la opresión.

Fui detenido luego de la marcha y duramente golpeado al interior

del bus de carabineros, hasta perder la conciencia. Desperté, sentado y

esposado y con burlas en mis oídos. No supe el motivo de mi detención, sino en

la Comisaría, varias horas después.

Cuando estuve en el Hospital, el médico de guarda increpó a

Carabineros por la gravedad de los golpes sufridos en mi cabeza. Él ordenó que

se me hiciera escáner y toma de rayos X, todo ello esposado, por orden de los

uniformados y acompañado por un subteniente de Carabineros. (Las esposas eran

de propiedad suya). La preocupación de Carabineros se hizo evidente y trataron

de sacarme rápidamente del Hospital. Un carabinero volvió acompañado de un

médico distinto, sin identificación, quien se burló de la lucha estudiantil y

dijo que lo mío no era nada y me recetó unos anti inflamatorios. Carabineros

intentó que firmara una declaración del motivo de mi detención que se me indicó

después de horas y en ese momento se me dijo que por atentado contra

carabineros. No supe el resultado de mis exámenes.

Maltrecho como estaba se me hizo esperar largamente en la

Comisaría y recién se me leyeron mis derechos. Se me preguntó recién de qué

color era mi ropa, mientras un Carabinero iba diciendo las respuestas por

teléfono y se me presionó para que declarara que usaba una capucha negra.

Curiosamente en la posterior declaración del oficial que dice ser objeto de

agresión por mi parte, dice textualmente lo que el Carabinero hablaba por

teléfono en dicha ocasión.

Se indica además, detalladamente, que lancé al oficial una bomba

Molotov, lo que es enteramente falso, pues jamás lancé tal objeto. En mi

mochila “aparecieron” dos botellas de néctar, pero que no contienen restos de

nada. En mi mochila no encontraron nada, porque no había nada. En mis manos no

hay restos de sustancias incendiarias, porque jamás transporté ni lancé nada.

Si Carabineros mintió en un comienzo, ¿qué puedo esperar para el

futuro de mi juicio?

Cómo no pensar que Carabineros decidió todo esto, es decir, mi

caso, sobre la base de mis responsabilidades como dirigente universitario. Cómo

no pensar en un ataque a los dirigentes identificados por ellos como los más

entregados en pos del movimiento estudiantil. Cómo explicar la brutal golpiza a

la que fui sometido y la sucia mentira que han organizado.

Lo que han hecho no es más que una forma burda de ocultar la

desmedida fuerza represiva que está utilizando Carabineros, respaldados por el

Gobierno, en contra de todo el Pueblo de Chile. Y en este camino de la

vergüenza policial han decidido que soy responsable de homicidio frustrado. Las

falta de pruebas en mi contra les caerá como una piedra en sus caras y la

justicia les dará el castigo que merecen por mentir y tenerme preso.

La jueza, por su parte, decidió que debo estar en prisión por

ser un peligro para la sociedad. Parece que hoy es ser un ser humano peligroso

ser capaz de defender causas justas mediante la organización colectiva y

transparente. Es un peligro para esta sociedad opresora que nosotros abramos

los ojos y seamos capaces de para la Educación, las poblaciones, los centros de

trabajo. Parece que siempre será un peligro que los estudiantes develemos

nuestra injusta y mala educación y luchemos por su cambio, que los trabajadores

detengan sus trabajos por sueldos dignos y trato justo; que los pobladores se

cansen de las migajas, injusticias y exijan una vivienda digna. Es un peligro

para esta sociedad opresora que la educación, el trabajo, la salud, y la

vivienda sean dignas y para todos. Es peligroso para la sociedad organizada por

unos pocos que muchos pretenden crean un mundo nuevo.

Desde niño aprendí que es peligroso decir siempre lo que pienso

y es más peligroso aún motivas a otros para que también lo hagan. Aprendí que

para triunfar lo mejor es demostrar claramente lo insuficiente de este mundo

opresor, ganando mediante el debate y la democracia directa.

Hoy, el sistema me demuestra una vez más lo peligroso que soy y

lo hace de forma más violenta, con golpes, mentiras y cárcel, privándome de la

gente y del Pueblo que me da fuerzas.

Pero no estoy inquieto ni tengo temor porque sé que soy solo uno

más, sé que fuera de estos barrotes hay cientos mejores que yo, así como

algunos acá adentro.

Sé que hoy mi nombre ha pretendido ser embarrado, pero las ideas

que me hacen hombre libre no se alejarán de mi convicción cada vez más grande

de luchar por un mundo mejor.

Compañeras y compañeros, amigos y amigas, hoy más que nunca en

todo momento y en todo lugar, en cada sueño y en cada realidad, SOLO LA LUCHA NOS HARÁ LIBRES.

RECA.

martes, julio 12, 2011

En Instituto de Medio Ambiente de la UFRO (Temuco) charla sobre Transgénicos y Semilla Campesina e Indígena


Mañana miércoles 13 a las 14.30 horas Lucía Sepúlveda, de RAP-Chile de la Red de Acción en Plaguicidas Chile, dará una charla sobre Los Transgénicos y la Semilla Campesina e Indígena, en el Instituto del Medio Ambiente de la Universidad de la Frontera. La invitación es de un colectivo de estudiantes de Agronomía que encabeza Carmen Gloria Cayún y la entrada es libre. Como la UFRO está en toma, esperamos que asistan los estudiantes movilizados para entablar un diálogo sobre este tema tan importante para el país y la región.